Christian Lacroix: de lo más ostentoso y extravagante de la moda actual

Christian Lacroix es un diseñador francés quien, al igual que otros colegas, busca su fuente de inspiración en el arte, ya sea en la lectura como en las obras artísticas, en el folclore y en las tradiciones de todas las épocas y todos los países. Se hizo célebre a nivel mundial con un estilo particular, en el cual sobresale una estética barroca, la cual se manifiesta en sus piezas a través de múltiples bordados, encajes, volúmenes y telas superpuestas. Asimismo, en sus diseños destacan los colores del Mediterráneo, una constante reminiscencia, como la estética oriental o los temas folclóricos. Con desfiles en donde el ambiente creado es muy teatral, al igual que sus diseños, ostentosos, extravagantes -a veces acompañados por llamativos objetos de bisutería-, y a la vez muy originales, Christian Lacroix sobresale por su constante innovación y por vestir a una mujer entre cosmopolita y extrovertida. En sus piezas usa mucho color, a las cuales les suma el uso de complementos, como sombreros (u otro tipo de adornos en la cabeza), que remiten al pasado. También les pone a sus modelos cantidad de detalles sumamente pomposos que destacan a simple vista. A lo largo de toda su trayectoria, que ya lleva más de veinte años, sus colecciones no han pasado desapercibidas y han logrado repercutir en cuando al estilo y a las tendencias.

Lacroix nació en Arlés, Francia, el 16 de mayo de 1951. Se formó en Historia del Arte en la Universidad de Montpellier; luego, con la idea de convertirse en curador de museos se fue París para inscribirse en la Sorbonne, donde hizo una serie de cursos. Después, en 1973, ingresó a la École du Louvre. Durante ese período, conoció a Françoise, quien se convirtió en su esposa, y también a Jean-Jacques Picart, con quien forjó una intensa amistad. Picart, quien tenía conexión con diversas casas de alta costura, lo ayudó a conseguir un trabajo, en 1978, en la compañía francesa Hermès. En 1980 trabajó como asistente de Guy Paulin y al año siguiente, después de haberse graduado de la École du Louvre, fue contratado como director artístico en Jean Patou para renovar la imagen de la casa. Más tarde, y nuevamente gracias a la ayuda de su amigo, Lacroix, logró comercializar ropa lista para usar, la cual se basada en colores brillantes, destacando el lujo y la perfección, teniendo una clara reminiscencia de diversas culturas. En 1986 obtuvo el Premio Dedal de Oro y en enero de 1987 ganó el premio a Diseñador extranjero más influyente por parte del Consejo de Diseñadores de Modas de los Estados Unidos. Además, este último año se lanzó a la bonita aventura de inaugurar su propia casa de alta costura.


Dos años más tarde (1989) lanzó al mercado colecciones de joyas, carteras, zapatos, gafas, bufandas y corbatas; y además expandió su firma en varias ciudades francesas -como París, Arlés, Aix-en-Provence, Toulouse- y de otros países, como Londres, Ginebra y también en Japón. En el año 1990 creó su perfume C’est la vie! y al año siguiente presentó una línea de prêt-à-porter. En 1994, lanzó al mercado su línea de Bazar, y dos años más tarde, en su plan de lograr comercializar una amplia gama de productos, una línea de vaqueros, los cuales incluían las tradiciones pasadas del mundo. En el año 1997 logró un acuerdo de licencia con Pronovias, con el que podía lanzar su línea de Bodas Christian Lacroix, y dos años más tarde, puso a la venta su primera línea de perfumes florales.

Ya en el nuevo milenio, y continuando en la formación de un imperio de la moda, creó para el año 2000 una línea de nuevos accesorios que incluía joyería semi-preciosa, la cual estaba diseñada para la nobleza. Al año siguiente lanzó una línea de ropa para niños y en 2002, lanzó un perfume, Bazar, creado por Bertrand Duchaufour, Jean-Claude Ellena y Emilie Copperman. En 2004, puso a la venta una línea de lencería femenina y una de ropa de hombre. Más allá del trabajo para su propia firma, se desempeñó como Director Creativo para la casa de moda italiana Emilio Pucci desde 2002 hasta 2005. Su labor en esta firma la terminó para poder dedicarse en exclusiva y colocar toda su energía en su casa de moda. Asimismo, se dedicó a diseñar el nuevo uniforme del personal de Air France (en 2004) y pijamas firmados por él, los cuales son repartidos a los pasajeros que viajan en Primera.

Como todo emporio fashion, Christian Lacroix diseñó gran cantidad de vestidos para estrellas de la industria hollywoodense, entre ellas, Christina Aguilera; y expandió su creatividad en el mundo del teatro y la ópera para los cuales diseñó figurines, en especial para la obra “Carmen” (representada en 1989 en Nimes). Asimismo, se unió a la firma francesa de aguas Evian, para la cual creó una edición limitada de botellas de diseño, lanzando la edición Holiday bottle 2008. Se trató de dos versiones: una Pret-à-porter -para vender en restaurantes y bares a 9,99 dólares- y otra Alta Costura -de la cual hubo 99 botellas que se subastaron con fines benéficos en eBay a un precio inicial de 1.000 euros-. Uno de sus más recientes proyectos ha sido el iniciado con Avon. En 2007 se asoció junto a esta marca, que vende productos de cosmética por catálogo además de en tiendas propias, para introducir una nueva línea de fragancias exclusiva para la misma, llamada Christian Lacroix Rouge para mujer y Christian Lacroix Noir para hombre. En la actualidad esta firma cuenta con 60 puntos de venta dentro de Francia, mientras que alrededor del mundo posee un total de 1.000.

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