Vestidos de moda fast fashion: casarse a lo low cost

Si estás a punto de casarte y quieres elegir tu traje de la forma más fácil, simple y económica, debes seguir leyendo este artículo.

Vístete de novia a lo fast fashion

Casarse con un traje glamuroso, de corte princesa, con organza, encajes y bordados y adornado con un gran velo es una tradición que parece haber perdido fuerza en los últimos años con la irrupción de las chicas millennials. Esta generación de jóvenes de 20 a 35 años, ha impuesto un estilo, adaptado a sus prioridades de consumo, que ha obligado a cambiar el sector de la moda nupcial.

Con sus patrones de compra han dejado claro que no están dispuestas a gastar mucho dinero en un vestido que usarán solo una noche, ni a perder tiempo en arreglos, pruebas y retoques. Les importa poco lucir un traje de 50 o 400 euros, si eso les ayuda a orientar el presupuesto de la boda a la música, la comida, el salón de fiestas y otros detalles que les permitan vivir con total plenitud su experiencia.

Sin descuidar su look, se inclinan por dar el “sí” a lo low cost, aunque eso implique unirse a la tendencia del fast fashion que firmas como Zara, Asos, H&M y Topshop, entre otras, han adoptado para adecuarse al perfil de las nuevas consumidoras. Si eres una de ellas, debes saber que estas empresas ofrecen diseños extraídos de las grandes pasarelas, y llevados a las tiendas gracias a un proceso de rápida manufactura, que brinda la posibilidad de adquirir prendas trendy, a bajo costo y listas para llevar (prét-à-porter). Las tallas no son un problema, pues tienen opciones desde la 34 a la 46. Con esta propensión, de adquirir trajes más asequibles, se logra una reducción de hasta 50% en gastos, según estudios realizados en la última década por la Federación de Usuarios Consumidores Independientes. Eso podría explicar su arraigo.

Las claves de la moda fast fashion

¿Quieres saber más de la moda fast fashion? Si quieres conocer las claves de esta nueva moda que ha aparecido con la llegada de las chicas millennials presta mucha atención a las siguientes ideas.

Inspiración citadina

Intropia Atelier pisa fuerte en el mercado español, con la fórmula prét-à-porter. Un aire romántico, etéreo y vintage se aprecia en sus bonitos modelos inspirados en Roma, París, Madrid, Londres, Nueva York y Venecia. Su creadora, Alejandra Valero, usa tul, plumero y guipur para fabricar piezas únicas en colores marfiles y blancos, con detalles hechos a mano, que son un verdadero encanto. Por un coste promedio de 700 euros, podrás adquirir un vestido sencillo, pero muy original, que evoca las elegantes piezas de la época victoriana y de los años 20.

Una moda que llega a la web

Las tiendas físicas no han sido las únicas en aplicar el fast fashion como estrategia de ventas. Asos, uno de los más importantes e-commerces europeos, se sumó a ella en marzo del año pasado, con una selección de vestidos y conjuntos, con precios que no superaban los 350 euros. Minivestidos, vestidos con faldas bailarinas, plisados, bordados, transparencias y capas, así como tops con faldas de corte amplio, compiten por el protagonismo de un amplio y variado catálogo virtual, que se ha convertido en la delicia de las novias millennials.

Más vanguardia, menos tradicionalismo

Recientemente, la firma británica Topshop lanzó una línea de vestidos que podrían ser usados por ti o por tu dama de honor. Como lo describe Richard Nicoll, su diseñador, son prendas para chicas más festivas que formales, ávidas de un vestuario moderno, alejado de los convencionalismos.

En su primera cápsula, Topshop incluyó trajes cortos de inspiración lencera, transparencias y corsés, elaborados con sutiles sedas y encajes de tonos marfil y rosa. Londres fue la ciudad escogida para la comercialización de su colección “Tie the knot!”, en la que se pueden encontrar artículos de 94 a 438 dólares.

Una apuesta por la versatilidad

Simples y reutilizables. Así son los vestidos fast fashion. No son concebidos como trajes de novia, sino como prendas versátiles que puedes lucir en un cóctel, una fiesta de gala, un concurso de belleza y por qué no en la boda de tu amiga. No son pomposos, voluminosos, ni mucho menos costosos. Están hechos para mujeres enfocadas en lo simple, lo útil y lo básico, sin atentar contra su apariencia.

Muchas de las firmas que trabajan bajo este concepto, combinan comodidad, practicidad y delicadeza, para vestir a chicas desenfadas, espontáneas, urbanas y seguras de sí mismas. Sus creaciones buscan complacer los gustos de las mujeres que quieren agilizar y disfrutar, sin tener que esperar meses para obtener su vestido. Buscan ver, medir y llevar.

Tendencia en arraigo

El fast fashion se consolida en la moda nupcial. Las casas comerciales más afamadas no quieren quedarse atrás. Zara, por ejemplo, comenzó a dar sus primeros pasos en este terreno en mayo de 2016, con una selección de vestidos y conjuntos blancos que parecieran cumplir las exigencias de las novias que desean casarse a lo low cost. Encajes, volantes y siluetas vaporosas pueden obtenerse desde 499 euros en sus tiendas físicas y online.

Con esa iniciativa, Zara ha dejado claro su interés por incorporar tendencias y ofrecer a sus clientes la opción de acceder a las novedades del mundo, a un precio menor. Todo esto, bajo la premisa de una rotación de colecciones que le ha permitido incrementar su facturación y acoplarse a las necesidades de las millennials.

El fast fashion va más allá de una simple táctica de mercado. Se ha convertido en una forma de consumo que se fortalece con el mismo impulso con el que evolucionan los gustos, las prendas y la moda. De ahí, que cada día verás aterrizar más colecciones para novias que deseen hacer una compra, rápida, fácil y sin grandes inversiones.

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