El imposible examen de ortografía de la Policía: ¿Más es menos, o menos es más?

Formar parte del Cuerpo Nacional de Policía requiere bastante preparación en muchos campos. ¿También en el de la ortografía?

Multiple Choice Test

Ya sabes, el Ministerio de Interior se ha visto obligado a anular una de las pruebas de acceso a la Escala Básica de la Policía Nacional, en concreto la de ortografía. La verdad es que cuando me enteré de la noticia no sabía si reír o llorar y opté por lo primero. Pero entiéndeme bien, lejos de mí está el despreciar la ortografía y mucho menos la profesión de policía nacional.

La risa viene de la razón singular que provoca su anulación, que además ya cuenta con antecedentes, y es que se ve que la conspicua (no te preocupes por la palabreja, si sigues leyendo lo entenderás) decía, que la conspicua persona encargada de la prueba pericial sigue erre que erre en el cuerpo, porque ya ha provocado “altercados” similares en el pasado.

El enunciado del examen dejaba claro que aquello iba para nota, al destacar que todas las palabras habían sido extraídas del Diccionario de la Lengua, “obra lexicográfica de referencia de la Real Academia Española”. Tenían ocho minutos para indicar si 100 términos estaban bien escritos, con la pista, eso sí, de que solo 28 contenían errores ortográficos.

Hasta aquí, salvo el término lexicográfico, que ya indicaba algo, todo parecía normal y hasta fácil; uno esperaría encontrarse con el clásico había o havía, huevos o huebos y cosas así, que aunque parezcan de enseñanza primaria, si nos ponen 100 y sin poder utilizar el corrector de Word, ya veríamos lo que pasaba, incluido el ministro del ramo, me refiero al de Educación, Cultura y Deporte, no al de Interior.

El ejercicio tenía por objeto averiguar los conocimientos sobre ortografía que poseían los candidatos, cuyos errores, según se decía, penalizaban, que para eso eran aspirantes a policía. Pero la realidad era bien distinta y lo que se encontraron los opositores fue casi más una prueba de caligrafía (lo de lexicográfico) que de ortografía.

Policías bien preparados

Tengo que decir que los 18.000 aspirantes esperaban ocupar una de las 2.615 plazas ofertadas en la Policía Nacional a través de un examen que incluía otras 100 cuestiones de las “áreas jurídica, social y técnica”. Porque, lejos de lo que se puede pensar, un Policía Nacional no es alguien precisamente inculto, y está bastante bien preparado en todos los aspectos. Desde la Escala Básica se puede ir accediendo a instancias más superiores y todo ello requiere cada vez más capacitación y estudios, pero evidentemente hay que partir de una buena base.

Los policías no son sólo los que vigilan las zonas urbanas de más de 20.000 habitantes, para lo que bastaría con saber conducir bien, comportarse adecuadamente, tener conocimientos básicos, o no tan básicos, para poder ayudar a los demás en un momento dado; todo eso sería ya mucho, aunque podría hacer innecesarios conocimientos sobre ortografía.

Pero lo cierto es que el cuerpo de Policía Nacional, y por lo tanto sus integrantes, tienen muchos más cometidos y se encargan, a través de sus numerosas especialidades, de investigaciones penales, judiciales, terroristas y asuntos relativos a orden público e inmigración.

De ellos dependen cosas tan sencillas como la expedición del Documento Nacional de Identidad y de los pasaportes. O tan complejas como el control de entrada y salida del territorio nacional de españoles y extranjeros. Refugio y asilo, extradición, expulsión, emigración e inmigración.

También es competencia suya: la vigilancia e inspección del cumplimiento de la normativa en materia del juego. La investigación y persecución de los delitos relacionados con la droga. Colaborar y prestar auxilio a las policías de otros países.

Y, por supuesto, mantener y restablecer, en su caso, el orden y la seguridad ciudadana. Prevenir la comisión de actos delictivos. Investigar los delitos cometidos para descubrir y detener a los presuntos culpables, y elaborar los informes técnicos y periciales procedentes. Y colaborar con los servicios de Protección Civil, en los casos de grave riesgo, catástrofe o calamidad pública.

Como puede verse, para formar parte del Cuerpo de la Policía Nacional hay que saber mucho de muchas cosas y algo de ortografía; pero es que la prueba de marras, más que de ortografía era de investigación, al estar repleta de cultismos, términos arcaicos y localismos americanos latinos, la mayoría de ellos de uso reservado para eruditos.

Como el número de personas que logró aprobar la prueba no bastaba para cubrir las plazas ofertadas, se dio por no válido el ejercicio de ortografía, con lo que fueron 3.490 los que superaron así la segunda fase de la oposición y podrán seguir adelante con la selección necesaria.

Algunas perlas ortográficas

Cuando leí la colección de palabros que contenía la prueba pensé que hacían referencia al enorme edificio de la Academia de Policía situado a las afueras de Ávila. Cuando se ve por primera vez la academia puede llegar a impresionar. Entre alumnos de escala básica, ejecutiva, profesores, y policías locales, aquello alberga a más de 3.000 personas. Está dividida en zonas: de residencias, de aulas, deportiva, de ocio, de gestión, clínica-farmacia y parking.

Me dije: “¿Bes qué construcción? Da un poco de yuyu (miedo)”. Pero es que “bes” (una de las palabras en cuestión) no se refería al verbo ver, sino que escrito con b significa medida de peso equivalente a “ocho onzas”; y yuyu no formaba parte del examen, sino “yuyo”, término quechua utilizado en Sudamérica para referirse a las malas hierbas.

Lo que probablemente haya en la Academia, que cuenta también con un museo, sea algún “carriño” (una parte del antiguo carruaje utilizado para transporta piezas de artillería). Y lo que seguro que tiene en su biblioteca, además de internet y wifi, son todos los términos del examen, y poder así descubrir sus múltiples significados. No te asustes, no te voy a contar lo que significan, pero sí te voy a transcribir unos cuantos para constatar que son normalitos, de los de andar por casa, de uso común. Ahí van y no están todos: champurrear, duunvirato, aruñar, apotegma, ababol, ostión, berraco, buniato, bróculi, bribión, sinvergüenzón, maléolo, ápodo, apepsia, azua, chachá, cádava, pábulo, cerebración, conexivo, bastetano.

Permíteme terminar con la enumeración de las reglas básicas de ortografía, aquellas que tendríamos que recordar todos de vez en cuando, aunque sólo sea para prevenir el alzheimer (¡uy! palabra rara).

Reglas básicas de ortografía

Palabras agudas, llanas y esdrújulas. Reglas generales de acentuación. Diptongos. Acentuación de monosílabos; de qué, quién, cuál, cuándo; de este, ese, aquel; de “solo”, “aun” y adverbios terminados en “-mente”. Acentuación de palabras compuestas.

Utilización de la coma, del punto, del punto y coma, de dos puntos, de puntos suspensivos, de las comillas, del paréntesis.

División de la palabra al final del renglón. Letra mayúscula. Las conjunciones “y / e”, “o / u”. Por qué, porque y porqué. Numerales. Siglas. Letras “g” y “j”, “b” y “v”. “Sino” y “si no” / “así mismo” y “asimismo”.

Yo creo que con esto, habría sido más que suficiente en la prueba de ortografía ya famosa. O, mejor aún, por qué no poner un examen de esos en los que hay que escribir tramitando, por ejemplo, una denuncia. Seguro que tendríamos una prueba de acceso mejor orientada a los ciudadanos a los que atenderán esos futuros policías. Probablemente ninguno de ellos acabe siendo un literata famoso, ni un prestigioso miembro de la RAE. Pero, creo que no se buscaba semejante argumento ¿o sí? Desde luego, la prueba daba que pensar. ¿Será que se equivocaron de clase y el examen iba para alguna escala interna de la Real Academia? Con tantos papeles, puede que se hubieran equivocado…

Foto: © bradcalkins

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