Igualdad laboral hombres-mujeres: misión posible

La desigualdad entre hombres y mujeres sigue siendo una tarea pendiente y en concreto la desigualdad laboral. Poco a poco se van consiguiendo logros positivos, pero es necesario seguir avanzando.

La igualdad laboral: una materia pendiente

Hay que reconocer que algo se ha avanzado en la igualdad entre hombres y mujeres o bastante si echamos la vista siglos atrás. Pero siempre saben a poco los avances cuando se refieren a la dignidad de las personas, en este caso concreto a la de las mujeres. El camino que queda por recorrer para llegar a la igualdad efectiva entre hombres y mujeres aún es demasiado largo. Recientemente se ha indicado que aún quedan 170 años para llegar a una verdadera igualdad, este dato no es nada alentador.

Pero los avances de tipo social suelen llegar con retrocesos por eso, hay que estar atentos para que no se produzca ningún tipo de inflexión significativa en este sentido, como parece estar sucediendo en España, en el ámbito de la igualdad laboral entre hombres y mujeres. A continuación, se explica más detalladamente cual es la situación que se está viviendo en el mundo y en nuestro país en lo que se refiere a la igualdad de género, centrada especialmente en el mundo laboral.

Análisis global de igualdad

Existe un medio para calibrar el nivel de igualdad entre hombres y mujeres, se trata del Índice de Brecha Global de Género del Foro Económico Mundial, que se presentó por primera vez en el año 2006 para medir la magnitud de la brecha existente y se utiliza para entender en qué medida se están distribuyendo los recursos y oportunidades de forma ecuánime de los 142 países que analiza.

El índice estudia el área de participación económica y oportunidad: los salarios, la participación y el empleo altamente capacitado. También examina la educación: el acceso a niveles de educación básicos y más elevados. Y la participación política: la representación en las estructuras de toma de decisiones.

Si analizamos los datos extraídos con este indicador se observa que, por continentes destacan, a favor, Europa Occidental, con los países nórdicos a la cabeza. Australia y toda América del Norte. En el otro extremo se encuentran África, salvo la zona del Cuerno de África. Asia, exceptuando de forma sobresaliente Japón. Y América Central y del Sur, salvando Argentina y Bolivia.

En el último informe, Islandia está en primer lugar, le siguen Finlandia y Noruega. En los últimos puestos del ranking se encuentran Chad, Pakistán y Yemen, como los países en los que existen mayores diferencias entre hombres y mujeres. España está en la posición 29. Sin embargo, este tipo de análisis hay que ponerlo un poco en entredicho, porque Bolivia aparece en el puesto 22, por delante de España, y ya desearía la sociedad boliviana tener un nivel de igualdad similar al de la sociedad española.

De todas formas, no hay que lanzar las campanas al vuelo para festejar, pues, aún en los países más igualitarios, la igualdad entre hombres y mujeres sigue teniendo una distancia de al menos un 15%. Lo que indica que es necesario seguir trabajando duro para alcanzar la igualdad.

Igualdad laboral entre mujeres y hombres

Siguen existiendo grandes diferencias en las oportunidades laborales para las mujeres en los países más o menos desarrollados de todo el mundo, España entre ellos, por lo que es preciso redoblar los esfuerzos para acelerar la igualdad de género y que esta se haga efectiva lo antes posible.

En cuanto al salario, en general, las mujeres de todo el mundo ingresan de media poco más de la mitad de lo que ganan los hombres, a pesar de que ellas trabajan más horas tanto fuera de casa como en ella. Las mujeres destinan una media de 4 horas y 29 minutos al día a tareas del cuidado del hogar y la familia, mientras que los hombres dedican dos horas menos. En España, en los últimos 6 años, la brecha salarial entre lo que gana una mujer y lo que gana un hombre se ha agravado, las mujeres, de media, cobran hasta 4.620 euros menos al año que los hombres. Es decir, en nuestro país en lugar de haber avances, se producen retrocesos en materia de igualdad.

Otro problema es el estancamiento de la tasa de población activa, en el que la media mundial de mujeres se coloca en el 54%, frente al 81% de los hombres. España figura como el segundo país de la Unión Europea con el nivel de desempleo femenino más alto con un 25,4%.

Las mujeres encuentran todavía más dificultades que los hombres a la hora de ocupar un puesto de trabajo; ellas representan el 53,7% de la población activa, frente al 65,9% de los hombres, pese a poseer, por lo general, más estudios y superior titularidad que ellos.

Y las que lo consiguen, acceden al puesto de trabajo en peores condiciones que los hombres. Tienen menos probabilidades de conseguir un contrato indefinido y las diferencias se aprecian, sobre todo, en los puestos directivos y de responsabilidad en las empresas, a los que las mujeres que llegan lo hacen con mucha más dificultad y teniendo que hacer abundantes renuncias en su vida privada.

La conciliación familiar: aspecto clave para alcanzar la igualdad

La igualdad de oportunidades para las mujeres depende también de la incorporación de los hombres en las tareas asociadas al cuidado de los hijos y el hogar. De ahí la importancia de que las empresas impulsen medidas que favorezcan la conciliación, no solo de las mujeres, sino también de sus parejas, de forma que la maternidad no suponga un perjuicio para el desarrollo profesional de la madre.

Algunas de las medidas aplicadas por empresas españolas para revertir la situación de desigualdad laboral en relación con la maternidad, y que es necesario seguir ampliando, son: la estabilidad de contratación, sin distinción de género, junto a normas éticas de selección; la promoción de mujeres a puestos directivos; las campañas de sensibilización sobre conciliación familiar por parte de los hombres; los permisos retribuidos en apoyo a la familia tanto para hombres como para mujeres; y, el aumento de la baja de paternidad a 6 semanas.

La desigualdad en el mercado laboral se ve reflejada, también, en las prestaciones sociales que reciben; sólo el 17,71% de las mujeres paradas demandantes de empleo pueden recibir la prestación, en la mayoría de casos porque no acumulan el tiempo suficiente trabajado.

Y una vez finalizada su vida laboral, las mujeres reciben una prestación, pensión, más baja que la de los hombres, debido a que sus salarios han sido más bajos y que no acumulan tantos años de trabajo como ellos.

Es verdad que en las últimas décadas se ha avanzado bastante con lo que respecta a la tasa de incremento de mujeres en el mundo profesional, pero el camino sigue siendo largo y difícil. Se debe potenciar la conciliación laboral por parte de las administraciones y las empresas. Este reparto desigual de hombres y mujeres, en el ámbito privado de la vida, es una muestra de que hace falta un cambio en la conciencia social y no solo en las políticas laborales. El cambio debe comenzar por la educación desde pequeños y luego asentarse con políticas que fomenten la aplicación de los valores de igualdad.

Las desigualdades parecen hoy más injustas que en el pasado, por la mayor información y avance que rodea otros ámbitos sociales, pero con la implicación de toda la sociedad es posible seguir recortando la desigualdad existente todavía entre hombres y mujeres.

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