Obligados por sentencia a turnarse el piso después del divorcio

El Juzgado de Familia número 7 de Sevilla acaba de dictar una sentencia que algunos han llegado a considerar de las más justas que se han dictado en los últimos años y otros han tildado de impracticable. Sea lo que sea, lo que está claro es que la resolución judicial ha seguido una tendencia claramente diferenciadora de la jurisprudencia que se estaba sucediendo en los últimos años en muchas comunidades españolas. El caso es que el juez en cuestión ha obligado a una pareja divorciada con dos hijos menores de edad a turnarse cada tres meses la vivienda donde residían hasta el momentopara conseguir así que no sean los hijos los que obligados a desplazarse periódicamente en función del lugar de residencia de cada progenitor.

El objetivo en la resolución judicial de un divorcio con hijos es defender los intereses de los menores

De esta forma, se pretende dotar de más estabilidad al menor. En este caso, el juez ha dictaminado que durante el trimestre que el miembro de la pareja ocupe el piso familiar, será éste quien asuma la custodia de los hijos, mientras que el otro progenitor tendrá el derecho y la obligación de relacionarse con ellos “en la forma que convengan los padres para salvaguardar así una vinculación paterno y materno filial saludable y flexible”. Además, el juez ha dictaminado que sea la madre quién se quede en el piso hasta la finalización del curso escolar, mientras que prevé que el padre ocupe el mismo puesto en septiembre, coincidiendo con el inicio de la nueva etapa académica. ¿Y qué le pasará al miembro que no le toque estar en casa durante los periodos trimestrales correspondientes al otro miembro? Pues la respuesta se resuelve con un interrogante. Parece que el padre y la madre deberán buscarse la vida en otro lado mientras no les toque convivir con sus hijos. Al menos, eso será así hasta que los niños sean mayores de edad.

Por una parte, esta resolución se aparta de la jurisprudencia general dictada en los últimos años en el ámbito del derecho de familia común. Sin embargo, la modificación de determinadas leyes autonómicas, como es el caso de Cataluña (con la entrada en vigor del libro II del Código Civil Catalán el pasado mes de enero) ya prevén este tipo de soluciones como la respuesta considerada más justa ante las situaciones de divorcio con hijos menores de edad. Sin embargo, y pese a que los hijos no tendrán que desplazarse constantemente para estar con el padre o la madre, lo cierto es que desde el punto de vista práctico y logístico, la decisión puede llegar a complicar bastante la situación económica de cada progenitor.

En efecto, no es lo mismo mantener una vivienda que dos. Y es que, a no ser que padre y madre decidan tener un piso en común a parte de la vivienda donde residan los hijos (algo bastante poco probable teniendo en cuenta que ambos han querido divorciarse y han tenido que acudir a un juez para resolver la situación), la pareja tendrá que mantener tres viviendas distintas, lo que supondrá que cada uno, pagará parte de la hipoteca o alquiler (o en caso de no existir, los gastos mensuales que sean) de la vivienda donde residan los hijos más la hipoteca o alquiler de su propio piso o casa.

En definitiva pues, se trata de una sentencia que pretende dotar a madre y padre de los mismos derechos (teniendo en cuenta que en el caso citado se consideraba que ambos cumplían los “requisitos adecuados para dispensar a sus hijos la cobertura de sus necesidades afectivas y materiales”), pero que, desde mi punto de vista, supone unas consecuencias económicas prácticas bastante perjudiciales para ambas partes siempre que los ingresos económicos del padre o la madre no superen claramente la media salarial en nuestro país.

Foto: Ed Yourdon en Flickr

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