Cruising, una arriesgada práctica

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Cruising es una palabra inglesa, que se refiere a una práctica sexual que tiene el aliciente de ser anónima. Basta un foro de internet para organizar una cita y dar rienda suelta a sus fantasías en un lugar oscuro. Aunque quienes iniciaron esta modalidad fueron los romanos, y la historia se ha encargado de reflejar lo que éstos hacían en este mismo lugar.

El foro es el primer contacto con la persona y donde se acuerda el sitio. Una vez confirmada la fecha y asistencia, los siguientes son por correo electrónico o mensajes de móvil. De esta manera y ya en privado, se concreta el lugar exacto. El tipo de sexo anónimo y rápido es una fantasía recurrente, tanto para homosexuales como para heterosexuales, aunque es cierto que parece estar más extendido en el mundo gay.

Y es que, para las personas heterosexuales, el término es el dogging: algo menos privado, ya que acepta a mirones. Aunque son varias las hipótesis sobre su origen, una de las que más se barajan es la de el hecho de que los fisgones paseaban en busca de parejas practicando este tipo de sexo con la excusa de pasear al perro (dog, en inglés). Los lugares más concurridos son los parques, las playas y descampados cercanos. Además, el perfil de estos aficionados está entre los 30 o 35 años.

Al ser una cita rápida, nos encontramos con que la práctica más habitual es el sexo oral. Son muchas las variables que hacen atractiva esta clase de citas, como la ausencia de implicación emocional y el morbo de que a uno le pillen. A éstas hay que unir, en el caso de los homosexuales, una vía para que muchos que viven reprimiendo su condición sexual den rienda suelta sin necesidad de identificarse. La dimensión del sexo varía en función de la persona. Los denominados erotofílicos son aquellos que disfrutan del sexo y buscan relaciones por ocio. En el otro extremo están los erotofóbicos, personas que no suelen practicar sexo. Los primeros se acercarían más, por tanto, al perfil de los fans de los encuentros furtivos.

Y, aunque tanta poligamia pueda parecer un hervidero de infecciones y enfermedades, lo cierto es que los grupos erotofílicos, para los que el sexo resulta muy importante, sí que suelen tomar precauciones, ya que están más acostumbrados. Sin embargo, no todos son tan precavidos y los peligros son claros: las infecciones y enfermedades de transmisión sexual, desde herpes, clamidia, gonorrea o sífilis, hasta VIH. Además de los problemas de contagio, hay que tener muy en cuenta que internet es peligroso, se miente mucho y nunca se sabe con quién se queda en realidad, puede haber de todo.

Imagen | Cyberespia.

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