¿Cómo puede ayudarte una terapia de pareja?

La relación de pareja puede tornarse tormentosa por la diferencia de pensamientos, acciones y caracteres. A pesar de ello, conseguir la calma puede ser posible con la ayuda de un profesional.

¿Como puede ayudarte una terapia de pareja?

Por más amor y compromiso que exista, sacar adelante una relación de pareja podría requerir la ayuda de un especialista. La desconfianza, los celos, las infidelidades, la rutina, el estrés, las enfermedades y un sinfín de factores, pueden interferir en su buen desarrollo. Antes de echar por tierra meses o años de romance, convendría indagar sobre el origen del problema y el modo de solventarlo. Pudiera parecer fácil, pero no lo es. Sólo un terapeuta puede guiar el proceso.

Aunque cada caso es particular, la psicóloga especializada en terapia de pareja y sexología, Mireia Borràs, ha dicho en diversos portales web que el esfuerzo mutuo es indispensable para el progreso de una relación. A su juicio, se requieren de tres pilares fundamentales: Eros (deseo), Philia (amistad) y Agape (ternura). Si hay falta o exceso de alguno de ellos, la relación podría derrumbarse. ¡Debe haber un equilibrio! Si bien las terapias son complicadas, hay muchas técnicas. La complejidad radica básicamente en la diferencia de creencias, culturas, educación y parámetros familiares, pero al compenetrar las dos estructuras mentales, comienzan a verse mejorías. Aceptar y ceder. Esa es una de las claves.

Beneficios de la terapia de pareja

Hay parejas que, por ejemplo, tienen conflictos relacionados con los celos. No obstante, ésta no constituye una causa, sino la consecuencia de un problema subyacente que puede descubrirse y tratarse con el psicoanálisis y/o con una terapia congnitiva o conductual. Es la multiplicidad de herramientas lo que le permite al especialista adaptar su uso a cada pareja, haciendo que cada tratamiento sea personalizado.

Borràs afirma que en una relación ambas partes comparten la razón. Según ella, se requiere de un trabajo individual para conseguir acuerdos, para entender que las emociones son individuales y no culpa de la pareja, y que las luchas de poder no deben tener cabida en el noviazgo, ni mucho menos en el matrimonio. Para todo ello es buena la terapia.

Mitos que se rompen en la terapia de pareja

Parte de la terapia consiste en revisar las creencias que tienen los dos integrantes de la pareja. Puede suceder que el conflicto venga de la percepción que se construye de una relación. Los escenarios son diversos como el rompimiento, la dependencia total del otro o la anulación de la propia persona.

Un pensamiento bastante común y, a la vez dañino, consiste en “buscar a la media naranja”. No estamos incompletos, no necesitamos que el otro nos complete. En lugar de ello, Borràs sugiere buscar a alguien que pueda complementarnos. Comprender la diferencia es esencial para el éxito de una relación, y en ello también favorece la terapia.

Otro mito que se ha afianzado con el paso de los años, y que suele ser derribado en terapia, es que  “los polos opuestos se atraen”. Inicialmente será así porque es novedoso, dice Borràs. Sin embargo, dejar sus costumbres y hábitos a un lado no será sano para ninguno. El ambiente puede tornarse perjudicial.

La terapia de pareja parte desde lo individual

Las discusiones constantes son tratadas en las terapia de pareja, y es allí donde se dilucida su origen:  la rutina, los problemas en la intimidad, los episodios de adulterio, la familia, los inconvenientes en el trabajo, etc. Cuando se detecta el detonante del conflicto, resulta más sencillo encontrar las posibles soluciones. En las terapias de pareja se fomenta el diálogo constante para que ambos tengan la oportunidad de expresarse y escucharse, evitando los gritos y las ofensas. Asimismo, se invita a la pareja a retomar los hábitos que les hacían felices. 

Las terapias de pareja no se asemejan a operaciones quirúrgicas. En ellas no se “abrirá” la relación para “extirparse” la razón del conflicto. La responsabilidad tampoco puede recaer en el especialista, pero sí se brindan alternativas de resolución, se intentan canalizar las emociones, se brindan herramientas para sortear los obstáculos, se afianza el autoestima, y se enseña a entender las necesidades del otro.

La terapia de pareja es una ventana para reforzar los lazos afectivos, construir planes individuales y de pareja, enfrentar los miedos y los cambios, afianzar la intimidad y cambiar patrones de conducta negativos, entre otros beneficios. Para disfrutar de las bondades de la terapia de pareja, debe entenderse la figura del psicólogo como un orientador y facilitador. Por lo tanto, se torna indispensable el trabajo compartido y personal de la pareja por rescatar su relación.

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