Autorización del aborto: daño psicológico sí, malformaciones no

Según la nueva ley del aborto de Gallardón no se podrá interrumpir un embarazo por malformación del feto, pero si existen daños psicológicos para la mujer derivados de esa malformación, entonces sí se podría autorizar.

Autorización del aborto

Alberto Ruiz-Gallardón, ministro de Justicia, aclara que si la mujer sufre daño psicológico a causa de saber que está embarazada de un feto que tiene alguna malformación, entonces sí que se podrá autorizar la interrupción del embarazo, pero no porque el feto venga con alguna malformación o discapacidad: “el daño psicológico de la mujer será el que autorice la interrupción del embarazo, pero no la discapacidad” o malformación del no nacido. Personalmente me pregunto: ¿Quién determinará esos daños psicológicos a la mujer en caso de que el feto venga con alguna malformación?

Como mujer, no sé muy bien cómo se determinará ese tipo de daño psicológico ni qué tipo de estudio se le tendrá que realizar a la mujer embarazada para autorizarla a parar su embarazo si sabe que su pequeño llega con algún tipo de malformación que le supondrá una discapacidad o, lo que es peor, que el pequeño tenga que sufrir al nacer por ese tipo de malformación. Evidentemente va bien saber que si se sigue con el embarazo y ello supone un riesgo para la mujer que puede derivar en un daño psicológico, se podrá solucionar parando el embarazo sin necesidad de volar hacia otros países como se hacía antaño o sin recurrir a remedios peligrosos para interrumpir ese embarazo.

En mi opinión, la mujer es dueña de su cuerpo y quién mejor que ella para saber si está preparada para cuidar de un niño con malformaciones y si quiere seguir adelante con ese tipo de embarazo. Es más, tal y como planteó en un principio esta nueva ley el ministro de Justicia, me parecían incluso inútiles tantas pruebas a la mujer embarazada para saber si el feto venía o no con malformaciones, ya que si luego no podía interrumpir el embarazo de forma libre, no tenía sentido invertir tanto dinero en pruebas que luego solo le darían quebraderos de cabeza a la futura mamá.

Pero es evidente que esta modificación da un pequeño respiro a la mujer embarazada y lo digo por una razón muy sencilla: la maternidad es un paso muy importante para la mujer y éste cada vez se retrasa más. Esto quiere decir que las mujeres se plantean cada vez más tarde el tener hijos y, en consecuencia, esa maternidad tardía conlleva más peligros y trae consigo un riesgo añadido: una alta posibilidad de malformaciones del feto. Si con la nueva ley de Gallardón no se puede interrumpir el embarazo aunque el feto venga con algún tipo de malformación, es posible que haya mujeres que pasados los 40 se lo piensen dos veces a la hora de quedarse embarazadas, algo que, en mi opinión, puede derivar en un descenso del índice de natalidad que, de por sí, ya es muy bajo. ¿Qué opináis vosotras?

Vía | abc.es

Imagen | RenaudPhoto

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