¿Conoces el sindrome de Wendy?

Peter Pan no existiria sin una Wendy a su lado. Si quieres conocer el síndrome de Wendy, el siguiente artículo puede ayudarte

sindrome de wendy

Seguro que conoces el cuento de Peter Pan en donde Peter Pan es el niño eterno y Wendy ejerce de madre siendo niña. El síndrome de Peter Pan encaja en los hombres que no quieren renunciar a ser hijos para ser padres, es decir se resisten a dejar de ser niños y actúan como niños pretendiendo que los demás los acepten. Son hombres-niños que se resisten a crecer y madurar y son incapaces de implicarse y llevar adelante una relación de pareja. Suelen mantener relaciones superficiales sin implicarse porque huyen de las responsabilidades y los compromisos.

Pero en el cuento de Peter Pan está Peter Pan que es el eterno niño, pero también está Wendy, que es la niña que cuida a todos los niños del cuento y asume todas las responsabilidades que Peter Pan elude y siempre permanece en un segundo plano dejándole todo el protagonismo a Peter Pan. Aunque no lo parezca, en nuestro post de hoy queremos hablarte de un síndrome psicológico que tiene mucho que ver con lo que se representa en esta película.

Wendy es toda mujer o incluso hombre que se encuentra detrás de un Peter Pan. Los Peter Panes de la vida real necesitan una Wendy que se encargue de hacer todo lo que ellos no hacen. Peter Pan no tiene sentido sin una Wendy a su lado.

Qué es el síndrome de Wendy

El síndrome o complejo de Wendy lo sufren las mujeres o también hombres que se preocupan excesivamente por el bienestar del otro, acompañado de sentimientos de inseguridad y de rechazo. Cuando una persona actúa como padre o madre en la pareja liberando al otro de responsabilidades podemos decir que tiene el síndrome de Wendy. Seguro que si miras a tu alrededor y piensas en las personas que conoces encontraras alguna Wendy en tu vida.

Las personas “Wendy” se sienten imprescindibles, necesitan hacer feliz a su pareja en todo momento, intentan evitar que el otro se enfade  y están pidiendo perdón en todo momento. Las “Wendy” son personas prisioneras de su miedo al rechazo y al abandono y sus actitudes son siempre “ya lo hago yo”, ” no te preocupes”, ” que harías tú sin mi”.  En sus relaciones de pareja predomina la figura maternal en lugar de la esposa o pareja favoreciendo en la otra parte la figura de Peter Pan.

El síndrome de Wendy es muy difícil de detectar porque la conducta de las “Wendys” está considerada como la adecuada, por eso hay que tener en cuenta el peso de la cultura para considerarlo un trastorno o no.

Consecuencias del síndrome de Wendy

Las personas que sufren este síndrome pueden padecer una serie de trastornos:

  • Tristeza y soledad.  Al final, tanto trabajar para complacer a los demás hace que se sientan solas, pus solo se dedican a complacer a los demás sin que nadie se preocupe por ellas
  • Depresión y ansiedad. Tanta soledad y tantas ganas de hacer felices a los demás hace que caigan en un sobre-esfuerzo y pueden caer en una depresión o en una fuerte ansiedad al sentirse incapaces de aguantar tanta presión.
  • Problemas de pareja. Este síndrome hace imposible la convivencia en una pareja pues una parte lo pone todo y la otra no aporta nada.

Terapia del síndrome de Wendy

La terapia del síndrome de Wendy comienza con acabar con el pensamiento: ” si me esfuerzo me querrán más y no me dejarán”. Lo importante es perder el temor a ser rechazadas y abandonadas si no hacen todo lo que el otro quiere. Al mismo tiempo las “Wendys” deben aprender a decir no y a delegar las tareas en la otra parte de la pareja para que se cumpla el principio de equidad. También deben incrementar su autoestima personal y acostumbrarse a no asumir los deberes de los demás.

Las conductas de las “Wendys” se basa en el miedo al rechazo y en un gran complejo de inferioridad. Por eso las “Wendys” deben aprender a hacer valer sus derechos sin dejarse avasallar por los demás.

Si conoces a alguna “Wendy“, ayúdala a que vea que su Peter Pan también tiene deberes que debe asumir. Para evitar estos problemas en la edad adulta, es necesario educar en la igualdad durante la infancia.

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