Qué significa tener envidia

La envidia es un sentimiento que mal llevado puede hacer daño tanto a quien la sufre como a quien se le envidia. Aprender a estar seguras de una misma puede ser una tarea difícil, no obstante, si desde pequeños se enseña a los niños a tener un concepto positivo de uno mismo y a estar seguros de si mismos, podemos evitar que en la edad adulta sean personas envidiosas.

La envidia es un sentimiento que a veces no se busca, sino que nace de dentro, es una sensación de desear lo que no se tiene o lo que tiene otra persona. Se puede tener envidia de personas o cosas, pero la envidia no deja de ser un sentimiento que puede significar miedo a perder lo que tenemos, miedo a sentirse inferior o incluso que sea un mecanismo de defensa. Pocas personas en el mundo no habrán sentido envidia alguna vez, lo que diferencia a unas personas y a otras es el grado de envidia y el efecto que puede producir, es decir, qué reacciones provocan en nosotras esos sentimientos de envidia.

Además, la envidia, llegado a un grado determinado puede suponer una falta de seguridad en sí misma. Cuántas veces no habremos calificado a una mujer envidiosa como una mujer con malicia, pero debemos tener en cuenta que tras esa máscara de persona maliciosa y poco generosa, se encuentra una mujer débil de carácter y con una gran falta de autoestima y de seguridad en sí misma. Precisamente lo contrario a la envidia es la indiferencia, es decir, si una mujer bella, con éxito y feliz no te provoca envidia, es que te encuentras tan segura de ti misma que todo en ella te es indiferente. Pero si por el contrario te provoca celos, resentimiento, desazón,  rencor o deseas lo que tiene, es que estás sintiendo envidia.

La envidia puede hacer daño. La razón es sencilla, un sentimiento de envidia hacia una persona cercana puede provocar problemas de celos y hacer que una  relación sea difícil de llevar, ya sea familiar, de amistad o laboral. Cuando una persona siente envidia sufre, pero la persona a la que envidias, si le haces ver y sentir esa envidia y la tratas con rencor, con celos o con desprecio también sufre.

La envidia ha existido y existirá siempre porque anhelar lo que otro tiene es difícil de evitar, pero también es cierto que la educación tiene algo que ver en este sentimiento. Como ya hemos visto, una de las razones de sentir envidia puede estar producida por una falta de seguridad en sí misma, por lo tanto, durante la infancia las madres y los padres deben inculcar a los hijos esa seguridad y ese concepto positivo de sí mismos. De forma que el niño se sienta seguro de cómo es y no necesite anhelar lo que otro tiene para ser feliz. Así pues, si queremos que nuestros niños crezcan con buenos sentimientos, los padres debemos ser capaces de inculcarles desde pequeños seguridad personal para evitar que en la edad adulta se conviertan en personas envidiosas.

Foto | ºNit Soto en Flickr

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