Resistencia: de plástico, vidrio o acero

Si quieres conocer los tipos de resistencia frente al estrés no puedes perderte este artículo

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La forma en que afrontamos las dificultades que la vida nos presenta cada día va a determinar el material del que estamos hechos: de plástico, de vidrio o de acero. Frente al estrés diario podemos reaccionar de una forma determinada, pero siempre podemos cambiar de un material a otro para que el estrés no se apodere de nuestro día a día y pueda aumentar nuestra capacidad de resistencia.

Los tres tipos de respuesta frente al estrés son las siguientes:

Respuesta del acero

En las personas con resistencia de acero el estrés parece rebotarles, aunque esto no es del todo bueno, pues poner un muro a los problemas y mirar para otro lado no va a resolverlos y al final terminarán haciéndose más grandes y más difíciles de enfrentar.

Ser impermeable al estrés hace que no puedas aprender de él, pero tranquila porque nadie es completamente de acero pues los humanos estamos hechos de sentimientos.

Respuesta del plástico

Esta resistencia de plástico es la que aplicamos la mayoría de la gente y es aplicar la flexibilidad del plástico frente al estrés, pero tanta flexibilidad va dejando abolladuras y las abolladuras se vuelven frágiles y a veces se pueden romper.

Respuesta del vidrio

La resistencia del vidrio es la peor de todas, pues es la que ante el estrés se rompe por el esfuerzo.

Lo mejor para luchar contra el estrés es buscar un punto intermedio entre ser fuerte y ser flexible y saber priorizar y postergar todo lo que nos pase. Seguro que conoces gente que frente a las adversidades parece crecer y es como si supieran afrontar los problemas mejor que los demás. Es como si vivieran con un optimismo perpetuo.

La clave de todo esto está en el cerebro y en los recursos emocionales para afrontar el estrés. Una atención inadecuada y carencias de afecto en la niñez alteran el desarrollo emocional en los niños y esto hace que en un futuro tenga dificultades para afrontar sus emociones.

La resistencia más saludable es la que empuja nuestra autoconfianza y hace que nos sintamos fuertes ante las complicaciones pero no tan fuertes como para pasar de ellas.

Lo mejor ante una dificultad es intentar superarla y aprender de ella para que ante la próxima dificultad nos sintamos más fuertes. La resiliencia  es la capacidad de las personas a saber llevar de forma positiva las adversidades de la vida.

Recuerda  que para ser fuerte en la vida hay  que aprender a levantarse cada vez que la vida nos hace caer y lo mejor es buscar una resistencia intermedia entre el acero el plástico y el vidrio.

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