Aumenta tus defensas con el tomillo

Con el tiempo se ha ganado justamente el sobrenombre de antibiótico natural. Y es que su influjo sobre el sistema inmunológico y las células que nos defienden es muy evidente sobre todo para aumentar las defensas.

Hay que volver muchos siglos atrás para hallar el origen de esta planta aromática. En el antiguo Egipto como otras tantas plantas ya se usaba, con muy buen criterio, para untar a los muertos antes de embalsamarlos y, en Grecia se empleaba para dar alivio a las enfermedades respiratorias y a los dolores de huesos.

Además de ser muy utilizado el tomillo en los platos de la cocina mediterránea por aportar un agradable sabor, un poco picante, y gran aroma, sus habilidades terapéuticas se han ido confirmando con el tiempo.

Sus hojas y flores contienen varias sustancias con cierto poder curativo: flavonoides, ácidos fenólicos, saponinas y taninos. Por ello se considera especialmente, sobre todo si se toma su aceite esencial, pero hay que recordar que esta preparación requiere más cautela en la dosis empleada y en el tiempo de aplicación que una infusión de la planta.

El aceite consigue aumentar la actividad de los cilios bronquiales –unos diminutos vellos que al moverse van expulsando el moco adherido-. Así mismo ese aceite esencial es antiespasmódico –evita la tos no productiva- ya que logra relajar el músculo liso bronquial. Debido a estos dos importantes efectos, es sumamente útil para mejorar los síntomas de catarros y gripes que afectan a las vías bajas de los pulmones y bronquios.

El tomillo también es un buen tónico digestivo y, tomado tras las comidas, ayuda a hacer la digestión. En el desayuno, en cambio, contribuye a evitar el estreñimiento. Pero su gran beneficio es ser capaz de estimular la formación de leucocitos y una elevación de los niveles de trombocitos en sangres.

El modo de elaborar una buena infusión de tomillo es emplear hojas y las sumidades floridas. En concreto, se necesita 15 gramos de tomillo por litro de agua hirviendo. Se hierve 5 minutos, se deja reposar otros 10, se cuela y está listo para tomar. Si se nota amargo, se puede endulzar con un poco de azúcar o miel. También puedes encontrar en herboristerías extracto fluido, aceite esencial o jarabe.

Imagen | raul.iquitos

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