Conoce tu piel y cuídala

Ahora que llega el frío se hace imprescindible la hidratación. Síntomas como la sequedad puede agrietar la piel haciendo que empeore nuestro pH y produciendo un efecto de envejecimiento prematuro. Por ello no sólo es bueno saber que hay hidratarla sino también saber qué cremas son las indicadas para ti y tu piel.

Hoy te ayudamos a descubrir qué componentes mirar a la hora de compara una crema y alguna otra clave más que te ayude a cuidarte por fuera para estar mejor por dentro. Así que: ¡Bienvenida al mundo de las cremas!.

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Llevar una dieta sana te ayuda a mantener tu nivel de pH. En el caso del tomate además te aportará vitaminas fundamentales como la vitamina C y E.

Lo primero que has de saber es que cada persona tiene su propio tipo de pH. ¿Qué es eso? Pues el pH de nuestra piel es un tejido llamado hipodermis que tiene un nivel ácido ligeramente elevado precisamente porque es el encargado de proteger la piel de las bacterias que hay en el ambiente evitando así posibles irritaciones posteriores. Muchas pieles sensible o altamente alérgicas a aire, al polvo o cualquier organismo microscópico que se encuentra suspendido en el entorno puede deberse a un nivel de pH insuficiente o simplemente bajo.

Esto es importante saberlo porque esta sustancia que tiene el tejido hipodérmico no sólo lo tiene nuestra piel sino también otros elementos como el agua. Pero ¿cuál es el nivel medio de una persona?

La piel humana varía entre 4.5 y 5.9 de media y no sólo distingue entre personas, partes del cuero -no es lo mismo el pH de las axilas y entre los dedos que es menor que en el resto del cuerpo- y edades sino que también, lo hace entre los dos sexos. Es decir, el nivel para los hombre habitualmente es de 4.8 y el de las mujeres de 5. Unos niveles que no se mantienen estáticos ya que después una ducha o después de lavarte las manos, por ejemplo, la piel tarda de una a dos horas en retomar su nivel normal de pH. Pero tampoco hay que ser alarmistas. Se trata de un procedimiento natural de la piel aunque si es cierto que, de no renovarse, esto hace que la piel produzca más ácido.

¿Cómo combatir esta pérdida? Muy sencillo, como hemos dicho al comienzo se trata de una sustancia, una sustancia química, y este elemento suele ser utilizado por numerosas cremas para hidratar la piel. Por ello, lo primero que debes de hacer es fijarte en los niveles de pH que incorporan y comprar aquella que contenga un nivel entorno al 7.5 y 8. Estos baremos te ayudaran a alcanzar un valor óptimo en tu piel que la proteja de posibles agentes externos.

Pero no sólo a través de la aplicación de productos para el baños, como cremas y jabones, podemos aumentar estos niveles sino que también los alimentos que ingerimos diariamente pueden contribuir a que el pH aumente.

No obstante, no es el único problema con el que nos encontramos. Y es que ahora que ha llegado el frío éste deja la puerta abierta a otros como la piel seca, manos y pies con grietas, durezas entre otras cosas que también podemos combatir mediante las cremas que hay en el mercado.

Conoce tu piel y cuídala

Con el paso de los años estamos menos protegidos a los cambios de temperatura y debemos crearnos hábitos saludables.

Para ello, hay que distinguir las diferentes zonas de nuestro cuerpo, de pies a cabeza. Y comenzamos por la piel del rosto. Una piel que es altamente sensible a los cambios de temperatura y que continuamente esta expuesta a las inclemencias meteorológicas. Por tanto, debemos comenzar por realizar tratamientos depurativos o de limpieza profunda para sanearla, primero, e hidratarla después.

Hay que hacerlo por por la zona T, es decir la zona de la frente, la nariz y el mentón. Tras esto vienen los pómulos y el cuello pero siempre sin hacer demasiada presión y en movimientos circulares. Lo ideal para estos casos son los geles exfoliantes que te ayudan a eliminar la células muertas. Es entonces, cuando hemos terminado con esta fase, cuando llegamos a la elección de la crema.

Fijate especialmente en si llevan un alto grado de vitamina C ya que querrá decir que son altamente hidratantes. Otros componentes que te ayudarán a este fin, son el colágeno y la elastina que te ayudarán a recuperar la firmeza de tu piel, además de la vitamina A -esencial para el crecimiento y renovacion de la piel- y la vitamina E con su acción antioxidante o anti envejecimiento que te ayudará, además, a proteger las membranas biológicas de nervios, músculos y sistema cardiovascular, a prolongar la vida de tus glóbulos rojos y que ayudará a tu organismo a lograr un uso óptimo y prolongado de la vitamina ‘A’.

Encontrar alguna de estas tres vitaminas A, C o E es fundamental para que tu piel facial responda como quieres que lo haga y evites tener algunos de los síntomas de piel deteriorada -como manchas- y envejecida -tono de piel y arrugas.

Otro caso distinto es la piel corporal que, por lo general, es más dura que la facial. Para hidratarla se puede optar por aceite neutro al que se le suelen añadir aromas como de almendras, nueces o coco pero también de otros como el Aloe Vera que suavizan y tersan la piel.

En este caso los componentes que se repiten son las vitaminas A y E, y a las que se añade la vitamina D o la vitamina del Sol. ¿Porqué? Básicamente porque su mayor o menor nivel en la piel depende del grado de exposición al Sol y de la intensidad de pigmentación de la piel. Ideal para quienes además de cuidar quieren proteger su piel porque son muy blancas e incluso mixtas.

Por último, una de las partes de nuestro cuerpo que no debemos descuidar son las manos y los pies. La sequedad de la piel en estas zonas es especialmente alarmante en el invierno. Por eso, en este caso, también se utilizan las cremas hidratantes especiales para estas partes del cuerpo y con un alto nivel de vitamina E, en el caso de las manos, y de la vitamina A para el caso de los pies, por su poder cicatrizante. Aunque tampoco hay que olvidarse de las cremas para el pelo aunque éste padezca más en el verano que en el invierno siempre es necesario cruidarlo.

Foto 1 de Muffet.
Foto 2 de Juan Ignacio Garay.

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