Los telómeros y el envejecimiento: cómo influye tu ADN al hacerte mayor

La longitud de los telómeros va a determinar nuestra salud y nuestra vida. Si quieres saber que son y que papel juegan en nuestra vida el siguiente artículo te puede ayudar

envejecimiento

¿Telómeros? Ya sé que es muy probable que no hayas oído nunca antes mencionar esta palabreja. Sin embargo, su influencia en el envejecimiento es tal que desde Centro Mujer sacamos nuestro lado más científico para traerte un artículo con mucho de ciencia y otro tanto de curiosidades que no conocías. Pero, empecemos por el principio. ¿Qué son los telómeros? Los telómeros son como unos tapones microscópicos que se encuentran en los extremos de los cromosomas. Los cromosomas son los encargados de determinar el color de los ojos, la forma de la nariz, de las orejas, el color del pelo  y la predisposición a padecer determinadas enfermedades.

Los telómeros son los guardianes de la información genética porque funcionan como el sostén de los cromosomas. Sin ellos los cromosomas se desmoronarían. Sin embargo, y aquí es dónde entra la importante cuestión del envejecimiento: los telómeros no duran para siempre, no son eternos. Con cada división celular los telómeros se acortan y hacen que los cromosomas se vuelvan inestables y comiencen a producirse mutaciones genéticas. En ese sentido se desencadenan una serie de episodios que son los que vemos al hacernos mayores en los espejos, aunque internamente se traducen en que las celulas se mueren y comienzan a aparecer las enfermedades.

Cuanto más largos sean los telómeros, mejor salud tendremos, y también mayor esperanza de vida. Cada persona tiene una longitud de los telómeros distinta y esta suele oscilar entre los 8.5 y los 13,7 Kb (kilobases).  Los telómeros cortos suelen estar asociados a padecer enfermedades como cáncer, diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares… O sea, que se acabó aquello de presumir de ser alto o bajo, ahora hay que decir cómo de largos son los telómeros de cada cual. Bromas aparte, sigamos con la cuestión

Los telómeros permiten averiguar la edad biológica de una persona, que es diferente a la edad cronológica. Aunque te parezca increíble, con esta tesis, una persona de 65 años puede tener la salud de una de 38. O sea, según cómo estén de conservados los tuyos puede que sea cierto aquello de que a partir de los 25 no has cumplido más años. O todo lo contrario, que tu edad biológica responda a la de un anciano.

¿Cómo alargar los telómeros?

Los telómeros cortos no solo dependen de la genética de la persona sino también de los hábitos de vida. Casi todo lo que tiene que ver con la biología tiene mucho de genes, y otro tanto de hábitos. Entonces ¿qué hace que los telómeros se acorten?

  • El tabaco, el alcohol y las drogas
  • Mala alimentación con exceso de grasas y azúcares
  • Sedentarismo
  • Obesidad
  • Exposición excesiva al sol
  • Estrés crónico

Si unos hábitos de vida malos hacen que los telómeros se acorten, unos hábitos de vida positivos pueden frenar la velocidad a la que se acorten los telómeros o incluso hacer que crezcan. ¿Suena increíble, no? Pues toma nota de lo que hay que hacer:

  • Dieta equilibrada rica en frutas y verduras
  • Hacer ejercicio  diario
  • Evitar el tabaco y el alcohol
  • Reducir el estrés
  • Tomar el sol con moderación
  • Actitud positiva ante la vida

Aunque no nazcamos con unos telómeros excesivamente largos, una vida saludable puede ayudarnos a gozar de una vida mejor y más longeva.

Telomerasa

La telomerasa es una enzima que está en nuestro cuerpo  y tiene la capacidad de alargar los telómeros. ¡Eureka, ya lo tienes? Pues no…  Existe un problema: al nacer la telomerasa se desconecta. Si se pudiese controlar la telomerasa se podría largar la vida de las células. Ya se sabe que las células tumorales son tan agresivas y difíciles de eliminar porque tienen la capacidad de utilizar la telomerasa para hacerse casi inmortales, mientras que las células sanas tienen desactivada esa función.

El alargamiento de los telómeros es uno de los retos de la investigación biomédica moderna que busca alargar la vida pero también luchar contra las enfermedades como el cáncer. La esperanza de vida de las personas aumenta dos años cada década y se sabe que la mujer más longeva llegó a los 122 años.

Hoy en día se venden suplementos de telomerasa pero no hay base científica que demuestre que pueden funcionar. De todos modos, la comunidad científica no pierde la esperanza de conseguir alargarnos la vida, por eso tratan de buscar una terapia genética que lo consiga. Hasta que llegue ese día la receta para ser más longevos es la de siempre: cuidarse y llevar unos hábitos de vida adecuados.

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