Acaba con el dolor de espalda

Muchos de los dolores de espaldas se derivan de malas posturas y es algo que afecta más a las mujeres por lo tanto basta con vigilar las posturas para poner remedio.

El dolor de espalda afecta cada año a miles de personas. Diversos estudios alertan de que más de las dos terceras partes de la población padecemos algún tipo de dolor de espalda. Un dolor que, si bien aparece en todas las edades tiende a aumentar con los años y somos las mujeres el grupo de mayor riesgo.

La espalda soporta impactos y cargas todos los días. Permanecer mucho tiempo de pie, adoptar posturas incorrectas al sentarse o levantar pesos, forzando la espalda son, entre otros, los factores directos de cualquier dolor de espalda. Adoptar unos hábitos de postura correctos en los quehaceres diarios así como unos sencillos ejercicios de tonificación y estiramientos, pueden prevenir el dolor lumbar, dorsal o cervical.


Nada más levantarnos, pasamos demasiado tiempo de pie, ya sea en el aseo, la cocina, en el trabajo, esperando el bus … Para evitar el dolor lumbar apretando el abdomen, llevando los hombros hacia atrás y distribuyendo el peso en las dos piernas.

Sentarse de forma correcta previene muchos problemas de espalda. Según diversos estudios, sentarse en el borde de la silla y echarse para atrás hasta apoyar la espalda con el respaldo, someten a los discos intervertebrales a una tensión extra del 40%.

Por lo tanto, la postura ideal es mantener la espalda erguida y alineada, los pies apoyados en el suelo, las rodillas en ángulo recto con las caderas y con la mesa próxima a la silla. Un consejo si trabajas sentada, es levantarse cada dos horas para estirarse.

La acción de agacharse si no se ejecuta correctamente perjudica la espalda. Un acto que hacemos a diario como inclinar la espalda hacia adelante, al hacer las camas, coger un objeto del suelo etc .. Si lo hacemos correctamente evitaremos lesiones. Repite la postura doblando las piernas, manteniendo la espalda recta y sin elevar los brazos más allá de la altura del pecho. Observarás cómo la región lumbar y dorsal no sufre ni te duele al subir.

Y para terminar, una mala postura a la hora de dormir puede repercutir en la espalda. La postura idónea son aquellas que permiten apoyar toda la columna sobre el colchón, y que este y el somier sean firmes y permitan adaptarse a las curvaturas de la espalda.

Imagen | losmininos

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