Autoexplora tus mamas

Autoexploración de mamas ¿A qué esperas?. No tengas miedo, es algo natural que deben hacer todas las mujeres de cualquier edad: autoexplorarse sus senos, una vez al mes. Si empiezas a hacerlo con regularidad te familiarizarás con su tacto, su aspecto, y te será más fácil con el tiempo reconocer cualquier pequeña variación. Es normal reconocerse nódulos o bultos, que en su mayoría son benignos, pero conviene tenerlos identificados, aunque no requieran tratamiento.

Si revisamos el aire de los neumáticos, el cierre de las puertas, el gas, ¿cómo olvidarnos de chequear los pechos?. Los ensalzamos con lencería bonita, ¿por qué no protegerlos por dentro también?. Búscate un momento de tranquilidad la semana posterior al periodo y regálate un instante de autocuidado y prevención.

Sigue estas pautas y con la práctica acabarás por convertirlo en una rutina más.

Comencemos por la exploración frente al espejo:

Colócate delante con los brazos caídos. Comprueba si tus mamas tienen el tamaño y forma de siempre, si la piel es lisa, sin arrugas ni asperezas y si el borde inferior está bien perfilado.

-Levanta los brazos hasta la vertical. Observa si hay alguna diferencia entre uno y otro pecho o axilas.

-Baja los brazos y une las manos a la altura del cuello haciendo fuerza hacia fuera. De esta manera los músculos del tórax se tensan, haciendo más visible cualquier anomalía.

-Gira el cuerpo, con los brazos en alto, y valora si el perfil es el de siempre. Autoexploración mamas tumbada

-Acercarte un poco más al espejo y mira cuidadosamente los pezones y areolas. Examina si el pezón ha cambiado de tamaño, si tiene costras o llagas, si sale líquido de él. A continuación fíjate en las areolas: tamaño, color y forma.

Ahora sigamos la exploración en la cama. Imagina que el seno está dividido en cuatro partes o cuadrantes, cuyo centro es el pezón. Sitúa una mano bajo la cabeza, y con la otra (dedos estirados) ves presionando lentamente el pecho, de ese mismo lado, hacia las costillas en sentido circular. Realiza la misma maniobra en la zona areolar. Igualmente explora tus axilas con las yemas de los dedos. Y no dejes de consultar al médico ante cambios.

La pereza o el temor a encontrar “algo” no puede hacerte posponer y evitar tu autoexploración. Piensa que si lo haces de mes a mes, la detección es más que precoz. Otros órganos internos de tu cuerpo (ovarios) no pueden ser tan fácilmente observados por ti misma. Es una suerte que los pechos sí!

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