Cómo manejar el estrés en las actividades cotidianas

Si te has sentido nerviosa, tensa y agotada por el trabajo o el día a día es hora de que tomes medidas para aliviar el estrés de la cotidianidad y evitar que se convierta en un problema mayor.

Consejos sencillos frente al estrés cotidiano

¿Sientes el cuerpo con una tensión excesiva? ¿Estás nerviosa o un tanto desesperada en los últimos meses? ¿Sufres de dolores de cabeza importantes de manera habitual y tu ritmo de vida diario es muy agitado? Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, entonces puedes estar presentando un cuadro de estrés.

Aunque pequeños episodios de estrés pueden pasar desapercibidos por ser inofensivos e incluso beneficiosos para el individuo porque lo ayudan a salir de una situación apremiante, existen casos en los que el estrés puede afectar a la salud. Por ello, hay que estar alerta si un factor estresante perdura en el tiempo ya que el cuerpo y la mente lo resienten. Así que si te sientes preocupada no dudes en acudir al médico para que estudie con detenimiento los síntomas.

Ante todo debes tomar medidas para que el problema no se agudice y se convierta en crónico, poniendo en riesgo tu organismo. Lo primero que necesitas hacer es tratar de cambiar la situación que está generando el estrés y reconocer cuales son las cosas que te son imposibles transformar y dejarlas ir: no permitas que esto te altere el ánimo.

Evita las situaciones estresantes y practica métodos de relajación o la respiración diafragmática o abdominal. También servirá de mucho asumir una rutina de ejercicios o practicar algún deporte que te guste. Intenta caminar, montar en bicicleta, correr, nadar o bailar. Si dedicas al menos media hora al día a cualquiera de estas actividades, verás rápidamente los resultados.

Consejos para reducir el estrés

Para ello puedes seguir una serie claves que te pueden ayudar a manejar el estrés en el día a día, con un poco de organización y aprecio por ti misma.

Pensar en ti misma

Cuando tengas días con tu agenda llena de actividades que parecen imposible realizar en su conjunto, trata de replantear las metas y sincerar los puntos que piensas cumplir para no tener que pasar frustraciones, molestias o un colapso físico o mental. Siempre intenta dejar un respiro y evita imponerte horarios extremadamente rígidos que no te permitan hacer una mínima pausa.

Así que intenta que tus obligaciones no llenen todas tus horas disponibles en el día, para que tengas un espacio para liberar la mente y relajarte. Al final de la jornada puede resultar alentador prepararte algo que te dé placer, un pequeño premio por el esfuerzo realizado que te libere de las tensiones que puedas haber acumulado. Haz lo posible por pensar en tus necesidades, no es aconsejable priorizar siempre las de los demás, intenta siempre encontrar un equilibrio.

También es importante aprender a expresar lo que sientes de la mejor manera porque al guardar sentimientos de enojo o tristeza te cargas de energías que pueden generar inconvenientes en las distintas relaciones que tengas.

No asumas mucho peso

Si eres de las que acostumbran a sobrecargarte de trabajo o de responsabilidades porque sientes o te apena dar una negativa como respuesta, entonces es hora de que cambies esto porque te puede resultar contraproducente.

Es necesario poner límites y si no puedes o no te gusta alguna propuesta lo mejor será ser clara y dar una respuesta negativa. Decir que no cuando realmente no se está en disposición te evitará asumir cargas o actividades que no te agradan solo por ser amable.

Actuando de esta forma, lejos de ser egoísta, estás siendo sincera con tus necesidades, tus valores, tus gustos y estás visualizando las metas propias que te has trazado y no siempre la de terceros.

Vive el momento

Precipitarse y tener la mente en el mañana de manera permanente puede llegar a ser bastante estresante. Aunque es positivo planificar actividades y establecer una agenda con los objetivos a cumplir, estos no deben convertirse en una obsesión del presente, se pueden programar algunas líneas del futuro pero también hay que vivir el hoy.

Trata de detenerte y disfrutar los momentos, enfocarte en las actividades que estás haciendo en la actualidad y en tu entorno: amigos, seres queridos, compañeros. También puedes invertir tu tiempo libre en lo que te dé placer y en ocuparte de tu salud física, es decir, realizar algún tipo de ejercicio regularmente y comer alimentos saludables. Además, recuerda dormir el tiempo suficiente para recargarte y no abusar del alcohol.

Otra cosa que ayudará a asumir la cotidianidad y la rutina de una manera más relajada es procurar desarrollar una actitud positiva ante los retos y desafíos que se presenten, así saldrás adelante y en lugar de preocuparte lograrás cumplir tus objetivos de forma más fluida.

No debes olvidar que cuando el estrés se vuelve crónico, el cuerpo se mantiene alerta todo el tiempo y se pone en riesgo la salud. Así que si has seguido los pasos anteriores y aún sientes que las emociones no van bien y el cuerpo sigue presentando los mismos síntomas, puedes recurrir a una asesoría psicológica donde encontrarás consejos prácticos y tratamientos para superar el estrés. Otra opción es acudir a grupos de ayuda.

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