Cómo saber que tienes síndrome premenstrual

Te emocionas con cualquier cosa, te irrita cualquier cosa, te da pereza cualquier cosa… Pero el mundo sigue girando, y no queda más remedio que girar con él.

Ya hemos tratado en otras ocasiones los síntomas del síndrome premenstrual de una forma sosegada y científica. Pero en realidad saber que lo estás sufriendo es mucho más sencillo que comprobar un listado de parámetros. E aquí algunas señales inconfundibles que te salvarán de no llevar compresas en el bolso:

  • “Nunca me había fijado en lo profunda que es Rihanna”: Si te has sorprendido a ti misma al borde del llanto viendo el videoclip de “Only girl in the world“, lo más probable es que te queden horas para depender de los tampones como del aire que respiras. También que las letras de Rihanna sean más profundas de lo que… No, olvídalo, es la regla.
  • “Gente del mundo, hacedme un favor y extinguiros”: Compartir espacio con los demás de repente es una pesadilla. Por algún extraño motivo todo te irrita. No hay confianza para pagarlo con el mundo en general, así que el pato caerá encima de tu pareja, de tus amigos o de tu familia. Pero nunca encima de Rihanna, ni que la tuvieras delante. Es un drama lo infravalorada que está, una injusticia. El mundo es un asco. Y eso nos lleva al siguiente punto.
  • “La oscuridad se cierne sobre mí”: Ayer todo parecía tan fácil, eras tan feliz… Y ahora pagas tu ingenuidad. Estás rodeada de crueldad, nada vale la pena. Todo te sale mal, y encima estás más torpe que de costumbre. Oscuridad, pesimismo, angustia. Todo en tu mente atiborrado y queriendo salir a la vez. Lo bueno es que en un par de días se te habrá pasado, así que puedes tomártelo como una limpieza espiritual. Que estas cosas están muy de moda.
  • “Me apetece tumbarme en el sofá y tragarme una maratón de reposiciones de CSI”: En tu vida ves CSI, pero es lo que están dando ahora mismo por la tele. Y el mando está demasiado lejos para permitirte cambiar de canal. La vida es así, tú no has hecho las normas. El problema es que CSI es la norma divertida, pero los demás han hecho otras a modo de trabajo, estudios, familia, niños, etcétera. Sueña despierta con ese sofá, en algún lugar de tu mente te está esperando.
  • “¿Yo siempre he sido un globo?”: No te consta que estés embarazada, pero como vayas hoy a comprar ropa, más te vale ir directa a la sección de pre-mamá. Y si son sujetadores, escoge talla lactancia. Aunque cuando se tiene poco pecho los días previos a la regla son dolorosos pero tienen su punto gratificante. No hay mal que por bien no venga.

Como señales no es que sean divertidas. Y además nos encasillan en esos tópicos que las mujeres odiamos. Siempre aparece el listillo que te dice “¡Qué te pasa, ni que tuvieras la regla!”. Y en caso de que la tengas, suerte la suya de salvarse de una muerte segura. No por falta de ganas, sino porque te meterían en la cárcel.

Pero lo mejor es tomarlo con humor. Y en ese sentido, es recomendable el episodio “Leap Day” de la tercera temporada de Modern Family. Aquel en el que Phil Dunphy se enfrenta de una forma bastante graciosa a la coordinación menstrual de su mujer y sus dos hijas.

Foto: Jo Guldi.

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