Cómo secar hierbas frescas en casa

Una buena forma de cocinar con aromas distintos que se mantienen comestibles durante mucho tiempo

Para acompañar nuestros guisos, carnes a la plancha u otros platos deliciosos solemos recurrir a las hierbas aromáticas que tanto nos ayudan a dar ese toque especial a nuestras creaciones culinarias. Pero a no ser que tengamos una pequeña huerta en el jardín (o balcón), las hierbas frescas nos resultarán ligeramente caras y difíciles de encontrar en los supermercados, teniendo en cuenta el poco tiempo que se mantienen aptas para consumir y sabiendo que con poca cantidad nos basta para dar ese toque especial a la comida. Comprar los botes de cristal que las traen secas es otra opción, pero ya sabemos que lo casero siempre sabe muy distinto a la comida industrial.

Las hierbas frescas se mantienen poco tiempo comestibles fuera de su hábitat

Tanto si nos apetece aromatizar nuestros platos con hierbas típicas de la zona donde vivimos como si queremos utilizar sabores un poco más exóticos o típicos de otras gastronomías, saber cómo secarlas en casa nos permitirá olvidarnos del asunto cada vez que queramos cocinar algo distinto, a la vez de tener un buen abanico de aromas totalmente naturales en el armario de nuestra cocina. Diente de león, perejil, manzanilla, ortiga, albahaca, melisa, cilantro… Las opciones son muchas y la forma de hacerlo es la misma, muy sencilla.

Aunque existen desecadores profesionales que se utilizan en la industria y sobre todo en las cocinas de restaurantes de lujo en París, un dessiccateur (como dirían ellos) para medir la humedad de los alimentos y conseguir un secado preciso y profesional es quizás algo demasiado caro (y innecesario) para tener en nuestra cocina. Con él podríamos secar de todo: hierbas frescas, setas, azafrán… Pero con una simple cuerda colgada en una habitación vacía conseguiremos lo mismo sin gastarnos un duro.

La forma más simple de secar las hierbas frescas consiste en colocarlas sobre una base elevada sobre el suelo que permita la circulación del aire entre las hojas. Las hierbas se tienen que colgar atadas con ramilletes. Para ello se pueden instalar unas alcayatas en el techo que nos permitirán colocar el hilo o también se pueden construir unos colgadores con listones o cañas suspendidos del techo sobre los que iremos colgando los manojos. Entre ramillete y ramillete debería haber una distancia de 10 cm para favorecer la circulación del aire. Pero esta técnica requiere que tengamos una estancia libre en la casa para dedicarla a eso (el proceso tardará unos 4 o 5 días), algo de lo que no todos disponemos.

Otra forma de secar las hierbas frescas, sin necesidad de disponer de una habitación libre es utilizar el horno de casa. Cuando lo tengamos un poco caliente (una temperatura que no debería superar los 33ºC) hay que colocar las hojas grandes o los ramilletes sobre la rejilla de cocción. Dejando la puerta del horno entrabierta a unos 5 cm conseguiremos que no se caliente demasiado y en pocas horas ya tendremos las hierbas completamente secadas.

Foto: De todos los colores en Flickr

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