Distintos tipos de té

El té es una de las infusiones más milenarias que más se consume a diario en cualquier parte del mundo. Sin embargo muchas veces nos podemos confundir o tener dudas sobre sus propiedades, manera de prepararlo o los tipos de té que existen.

Y es que dependiendo el proceso de elaboración se habla de un té u otro. Aunque los principales son de cuatro tipos.


El té negro, está totalmente fermentado ya que se ha oxidado por completo durante el proceso de elaboración. De ahí que posea un sabor más fuerte y un color más oscuro que los demás.

El té verde está sin fermentar puesto que se detiene inmediatamente el proceso de oxidación con aplicación de calor, mediante secado en wok (China) o al vapor (Japón). En función del proceso, los matices aromáticos del té verde varían. El té verde secado al wok tiene recuerdos de tostado, mientras que el té verde calentado al vapor, tiene matices herbales y más frescos.

El té Oolong o té semi-fermentado elaborado de forma similar al té negro pero con un color más verdoso-cobrizo y un sabor más suave. Este té tradicionalmente proviene de pequeñas zonas de cultivo en Fiji (China), Este de Guangdong y de Taiwán, donde es conocido como Formosa Oolong.

Y para finalizar el té blanco. Recibe este nombre por el vello blanco que recubre los brotes de té antes de que las yemas se hayan abierto. Actualmente, el ‘British Tea Council’ define el té blanco como el té obtenido al recolectar las yemas del té que pueden estar acompañadas de las primeras hojas jóvenes. Este té se ha secado de forma natural y no ha sufrido ningún tipo de fermentación. Esto lo convierte en la élite de los tés, con el sabor suave y fresco propios de las hojas de té puras. Mantiene su color claro debido a que no atraviesa ningún proceso oxidativo durante su elaboración. A menudo se parece al té verde, pero éste no se enrolla previo al secado.

Imagen | spanish.china

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