El sexo es cuestión de experiencia

El sexo se va mejorando con el tiempo, y esto quiere decir que a lo largo de nuestras vidas estamos en un constante aprendizaje por lo que nunca debemos pensar que ya hemos experimentado de todo, por el contrario siempre hay técnicas para que el placer propio aumente y por ende, el de la pareja.

sexo-experiencia-2.jpgSí, esta frase es bastante cierta y no sólo la podemos aplicar al caso de los seres humanos sino también debido a algunas investigaciones que se hiciesen con primates superiores y que revelaron que el comportamiento sexual es cuestión de formación continua. Por poner un ejemplo, los chimpancés que aún son jóvenes, antes de copular lo primero que hacen es observar cómo tienen coito algunas parejas ya experimentadas y después, una vez asimilados dichos conocimientos aplican lo que visto, si bien con mucha inexperiencia en un principio a medida que van experimentando con diferentes parejas, también van mejorando. Sin embargo, sucede que cuando se han observado casos de chimpancés que han vivido en cautiverio y no han podido presenciar experiencias ajenas, entonces, son estos son muy torpes cuando se trata de intentarlo desde un principio.

Así, hablando de nosotros, los seres humanos actuales, somos muy pocos los que podemos observar cómo es que otros mantienen relaciones sexuales para luego, una vez “aprendida la lección”, aplicarla teniendo cierto conocimiento. Esto quiere decir que a diferencia de nuestros primos hermanos o de nuestros antepasados quienes vivían en grande grupos familiares y también compartían sus habitaciones, no tenemos mucha o ninguna experiencia de manera directa con la que podría inspirarnos. Por tanto, somos desgraciadamente ignorantes de lo que realmente las personas hacen en la cama, y digo realmente porque si estás pensando en videos pornográficos, en verdad se ha demostrado que estos terminan por tergiversar lo que es una relación sexual real en vez de formar a quuenes aún no tienen la menor idea.



Cómo se aprende a tener relaciones sexuales

A decir verdad, tanto para hombres y mujeres, así como para los animales, el coito se puede aprender con la experiencia, lo que inevitablemente quiere decir con el tiempo. Pero muy pocos queremos aprender sólo eso, es decir queremos saber más pues siempre pensamos que aún hay secretos que otras parejas realizan y que podrían enriquecer las relaciones sexuales propias.

Así, en términos reproductivos, los seres humanos, seres sociables, queremos emplear el sexo para procrear y así, mantener lazos de unión, también disfrutar del placer desde puntos de vista subjetivos y también emocionales y por tanto, hacer que nuestra pareja se sienta segura; sólo de esta manera, se puede dar paso a una familia. Por tanto, se deduce que de alguna manera, para crecer tenemos que ilustrarnos de otras personas aunque si lo vemos desde cierto punto de vista, este aprendizaje no necesariamente tiene que ser el mejor, sino que a veces resulta errado y azaroso. En realidad, muchos problemas con respecto al sexo aparecen a consecuencia de este mal entendimiento.

Se debe asumir la responsabilidad

Es algo común escuchar por ahí que muchas personas piensan que si sus parejas están realmente interesadas en ellas deberían hacer algún acto maravilloso en el lecho, ya que así estarían demostrándoles cuánto las aman o son comprendidas.

Sin embargo, yo pienso que en realidad, cada persona tiene responsabilidades sobre todo consigo misma, luego con la pareja y obviamente, también con la relación, lo que quiere decir que en primer lugar, se debe dar todo de sí. Por tanto, escuchar este tipo de queja sólo tiene que ver con el escaso conocimiento que la persona tenga sobre su cuerpo, ya que cuando hay un conocimiento maduro sobre las propias exigencias sexuales surge la motivación para que el otro también las satisfaga. Así, una persona sólo se debe quejar cuando las cosas no van como ellos creen que deberían ir o ser.

En conclusión, quienes no son capaces de dedicarse en sus propios actos sexuales, entonces no deberían esperar a que la otra parte cumpla sus “obligaciones”: las cosas deben darse por igual, o al menos enseñar a la otra parte para esperar una respuesta parecida o mejorada.

Camino a la experiencia

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En términos generales, no hay mejor forma para recolectar experiencia que aprendiendo sobre la propia respuesta sexual y sobre cómo mejorar esta. Por tanto, el placer que uno se puede proporcionar a sí mismo es fundamental para las próximas relaciones sexuales en pareja.

De otro lado, si bien hoy en día las personas tienen muchas parejas sexuales antes de llegar a la pareja con la que se van a establecer, esto no quiere decir necesariamente esta es una buena o excelente experiencia. En realidad, debido a que estas parejas suelen ser efímeras (es decir, sólo duran por una noche o por algunas contadas noches), suelen cometerse los mismos errores de manera constante, por tanto, si hablamos de calidad en las relaciones sexuales, podemos encontrar que esta es prácticamente nula.

La capacidad de controlar el ritmo hasta que ambas partes puedan deleitase con un orgasmo es algo que se aprende en un primer momento con una pareja estable, porque mucho depende de la capacidad de comunicación con que ambos cuenten. Sin embargo, es usual escuchar que en algunos primeros momentos las mujeres quieran adelantar el orgasmo en tanto que los hombres quieran retrasarlo; en cualquier caso, se debe aprender a tener un control que satisfaga a uno mismo y a la pareja, haciendo que este punto medio sea placentero en total medida.

Así, el sexo no es solo algo corporal, sino que también intervienen la visualización que nos pueden ayudar a mejorar algunas actitudes negativas que tengamos con respecto a la relación sexual en sí, estas no podrían impedir crear y conservar el entendimiento amoroso que se da a través del erotismo. Por tanto, se debe tener en claro que cuando nos referimos al sexo, nunca se deja de aprender, por más que se mantengan técnicas pensadas como apropiadas o más satisfactorias, siempre hay maneras de que el placer aumente y por supuesto, también el de la pareja. Y esta es una realidad muy común, puesto que los seres humanos siempre estamos cambiando, es decir que luego de veinte o treinta años con una pareja estable se puede seguir creciendo y aprendiendo nuevos métodos o formas de hacer gozar a la otra persona y a sí mismo.

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