¿En qué consiste la Hepatitis C?

Se trata de una infección provocada por un virus que inflama el hígado y que, con el tiempo, puede dañarlo gravemente. Una enfermedad de la cual hemos oído mucho hablar pero tenemos un gran desconocimiento.

Una infección de hepatitis C puede pasar desapercibida, ya que lo más habitual es que no produzca síntomas e incluso la mayoría de las personas afectadas no son conscientes del contagio hasta años después.

El virus se transmite principalmente a través de la sangre. Lo más habitual es adquirirlo como consecuencia de prácticas de riesgo como compartir jeringuillas, cuchillas de afeitar o cepillos de dientes, realizarse tatuajes o ponerse piercings en condiciones no higiénicas. En cuanto a las trasfusiones, tan sólo existe riesgo en las que se realizaron antes de 1991, año en el que empezaron a realizarse de forma obligatoria las pruebas de detección en las donaciones. En muy pocas ocasiones se transmite a través de las relaciones sexuales y, muy excepcionalmente, de madre a hijo, durante el embarazo o en el momento del parto.


Los síntomas se ha visto que, durante la fase aguda, lo más habitual es que pase inadvertida. Tan sólo un 5% de las personas afectadas sufren síntomas como cansancio, falta de apetito, coloración amarillenta de la piel, orina oscura, haces de color blanquecino, picores en todo el cuerpo, etc. En ocasiones, el malestar general hace pensar en una gripe y no se le suele dar importancia.

En el 85% de los casos, la hepatitis C se cronifica y pueden aparecer señales como pérdida de peso, nauseas, dolor articular, ansiedad, dificultades de concentración y dolor en el área del hígado. Cuando la enfermedad avanza, puede causar hematomas o hemorragias por las encías o por la nariz.

El tratamiento más eficaz es la combinación de rivabirina, con una inyección de interferón pegilado del que hay dos variedades. El tratamiento es largo y, dado que en alrededor del 20% de la hepatitis C agudas el virus se elimina espontáneamente, sólo se indica si éste persiste más de 3 o 4 meses. El 54% de las personas que reciben este tratamiento logran eliminar el virus de la sangre.

También es verdad que pese a los adelantos, por el momento, no hay ninguna vacuna que prevenga la enfermedad, como sí la hay para las hepatitis A y B.

Imagen | hs_rattanpal

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...