¿Es sinónimo de salud el estar delgada?

Asociamos delgado con estar saludable. Sin embargo, ambos conceptos tienen poco en común con la salvedad de que se evitan problemas como la obesidad.

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En tiempos en los que corren en los que las campañas de moda asociadas a la delgadez o a la no delgadez causan polémicas, creo que preocuparnos por el tema en cuestiones de salud debe ser algo primordial. Y precisamente coincidiendo con todos esos escándalos en el mundo de la moda, hoy, en Centro Mujer, queremos tumbar para siempre un mito; estar delgada no es sinónimo de estar saludable. De hecho, la asociación de ambos términos la hacemos por el hecho de que la imagen que nos transmiten por todos lados es que estar delgado es lo normal. Lo lógico. Y todo lo que se salga de esos patrones no es bueno.

Más allá de que la delgadez también puede ocultar problemas de salud graves como por ejemplo la anorexia, y que de lo único que nos previene el hecho de estar delgadas en cuestiones de salud es precisamente de la obesidad y sus consecuencias, hoy queremos contarte, a través de varios estudios y razonamientos de la ciencia, la razón de por qué es incorrecto asociar delgadez con salud. Así que tanto si estás delgada por constitución, como si no lo estás y pensabas que quizás tenías más riesgos de padecer ciertos problemas, creo que deberías saber todo lo que te explicamos a continuación.

Los falsos delgados

Cuando vemos a alguien que está delgado, o que tiene una talla de las que se consideran delgadas, pensamos que la acumulación de grasa de su organismo es nula. Al menos lo es para el sentido de la vista, ya que no la vemos. Esto era lo que hacía que el razonamiento de estar delgado fuese sinónimo de estar sano. Sin embargo, en 2007, Jimmy Bell demostró que no hay nada más lejos de la realidad, y acuño el término con el que hemos titulado esta sección de nuestro artículo de hoy. Había personas que gozaban de una forma física delgada, y que sin embargo, en su interior, acumulaban más grasa de la que se podría haber pensado.

La acumulación de grasa en ciertas zonas de nuestro cuerpo, aunque ésta no se vea, es perjudicial para nuestro sistema circulatorio, para nuestro sistema muscular, e incluso puede incidir en el desarrollo de enfermedades como por ejemplo el colesterol elevado. Pareciera que de todos esos males se libraría una persona delgada, pero con los resultados del estudio quedó claro que no. De hecho, de todas las mujere sy hombres que se sometieron a las pruebas del científico, de cuyo estudio se extraen estas conclusiones que te estamos mostrando, más de un 40% de las mujeres que por fuera eran delgadas, presentaron exceso de grasa interna. En el caso de los hombres, el porcentaje aumentó aún más, ya que se alcanzó un 60% de individuos con más grasa interna de la que podría parecer.

Los falsos delgados se detectaron a través de un complejo escáner que era capaz de calcular el verdadero índice de masa corporal interno con el externo. Y las diferencias en los individuos que hemos mencionado anteriormente eran brutales, ya que si bien con métodos tradicionales se hubiera dicho que estaban en su peso justo, o incluso por debajo; con el avanzado sistema se obtenía un porcentaje de grasa cercano al nivel de obesidad.

El ejercicio como clave

Con estas conclusiones llegamos a varios razonamientos lógicos. El primero de ellos es que quizás nos tengamos que dejar de obsesionar con la idea de estar delgados. Primero, porque estar delgados no es siempre sinónimo de estar bien, y segundo, porque como bien hemos podido ver, podríamos estar delgados por fuera, y por dentro ser otra historia. El segundo es sin duda que la mejor vida sana que podemos llevar es la de seguir una dieta saludable, rica en todo tipo de nutrientes y combinarla siempre con ejercicio y actividad diaria.

El ejercicio es la clave por varias razones. La primera de ellas es que la grasa acumulada solo la podemos quemar a través de éste. La segunda porque tonificamos los músculos, algo que los hace más fuertes y les convierte en menos vulnerables. Ya por último, cabe recordar que una vida sedentaria no le hace ningún bien a nuestro corazón, y si estamos delgados por fuera y tenemos mucha grasa por dentro, y además no practicamos ningún deporte, los riesgos para el músculo cardíaco de sufrir dolencias presentes o futuras podrían en ese caso multiplicarse.

¿Qué te parecen las conclusiones sobre los falsos delgados? ¿Conocías este estudio?

Imagen: Nacho

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