La humedad del ambiente, una fuente de problemas olvidada

Mantener una humedad relativa adecuada en nuestro entorno es fundamental de cara a mantener un buen estado de salud. Los picores oculares, sequedad en la garganta, afecciones cutáneas y alergias son solo algunos de los problemas que podemos tener si no la cuidamos.

El control de los niveles de temperatura y humedad relativas de un ambiente es un elemento fundamental para mantener a tono nuestra salud. Sin embargo, muy pocas veces somos conscientes de ello y muchas menos utilizamos las herramientas a nuestro alcance, como los hygromètre, para controlar estos parámetros.

Cuando hace unos años se empezó a hablar del síndrome del edificio enfermo, fueron muchas las personas que empezaron a interesarse por la humedad relativa del ambiente y por como una excesiva sequedad del entorno podía ser perjudicial para nuestra salud. El uso de humidificadores empezó a incrementarse y las consultas sobre estos aspectos en la web se multiplicaron de manera exponencial.

Los hudificadores son los grandes aliados para mantener la humedad. Imagen: Wikimedia Commons

Fue entonces cuando muchos descubrimos que , si nuestro ambiente no tiene la humedad relativa a adecuada, nuestros ojos se resecan, enrojecen y nos pican o se multiplica el número de afecciones de garganta. Y no solo eso, La sequedad también favorece y agrava los problemas respiratorios crónicos, de manera que las personas con asma o con hipersensibilidad bronquial, por ejemplo, son especialmente sensibles a este factor.

Tampoco son inmunes a los efectos de una humedad relativa no adecuada a nuestras necesidades las personas que sufren problemas dermatológicos  como la psoriasis o dermatitis atópica, ya que las células de la piel son de las primeras en percatarse de esta falta de agua en el ambiente.

Y los problemas no solo surgen cuando la humedad es baja sino que , en esta caso, como casi siempre sucede, si la humedad es alta nuestra salud también puede resentirse ya que ello hace que  la ventilación resulte insuficiente y lo que puede llevar a que  ciertos hongos y bacterias muy nocivas  proliferen en nuestro entorno.

¿Qué podemos hacer para corregir los niveles de humedad de nuestro entorno? Lo primero que debemos saber es cuál es el nivel de humedad relativa recomendado por los expertos. Esta cifra se sitúa en el 60 por ciento y para conseguirla son  varios los procedimientos que podemos emplear, todos ellos bastante sencillos y al alcance de todos.

Una de las técnicas más empeladas es la de colocar recipientes con agua en todas las estancias, y ventilar la casa durante una o dos horas por la mañana. A medida que avance el día, si el ambiente se recarga demasiado, es recomendable ventilar de nuevo. En ocasiones, mantener este grado de humedad resulta complicado en el entorno laboral, donde se tiende a recrear ambientes secos para evitar dañar los equipos informáticos y la documentación. En estos casos los humidificadores se pueden convertir en nuestro gran aliado, de cara a evitar futuros problemas.

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