La zoofilia

En esta entrada veremos lo que es la zoofilia y su presencia en la historia.

Resulta anecdótico cómo una misma palabra puede representar al mismo tiempo la fertilización, entendida como acto cumbre de la naturaleza y por otro lado puede hacer referencia a una desviación sexual que afecta a algunas personas. Estamos hablando de la palabra zoofilia. En efecto, esta palabra –en el contexto botánico- hace referencia a las plantas que aseguran su polinización con la ayuda de los animales, los cuales pasan a llamarse animales vectores. Pero en el contexto más ampliamente conocido, se trata de la parafilia consistente en la atracción por los animales pero que trasciende a la esfera del contacto sexual con los mismos. Ciertamente hay posiciones encontradas en este campo, sobre todo en lo referente al uso de ciertos términos como bestialización, sodomía y la propia zoofilia, con autores, médicos y científicos que deciden utilizarla en tal o cual contexto. Pero antes de entrar en ese tema hay que tener claro el concepto de parafilia. Parafilia es la palabra adoptada recién a finales del siglo pasado para aludir a los trastornos psicosexuales que comúnmente se llamaban perversiones sexuales o variantes sexuales.

Imagen tomada de Wikipedia

Al hablar de zoofilia, inmediatamente aparece la figura de la relación sexual con animales en nuestra mente. Sin embargo, algunos psiquiatras prefieren hacer uso de esta palabra para mencionar la afinidad de ciertas personas con los animales y que implica un contacto íntimo, de carácter amoroso y filial. Esta misma corriente de pensamiento, utiliza más bien la palabra bestialización para aludir al contacto sexual de dichas personas con el animal.

Otros delimitan la frontera de la zoofilia refiriéndose a la atracción sexual por los animales, independientemente de que se consume el acto sexual con ellos o no. Al respecto existe un dato curioso, amén de las estadísticas que se obtuvieron a cerca de esta parafilia. El 1% de los mayores de veinte años ha practicado la zoofilia en los Estados Unidos. El 6 % de las personas entre 14 y 16 años la ha practicado en ese mismo país. De este universo, el 8% eran varones. De estos, el 40 % vivían en una granja y el 65% eran solteros. El dato curioso es que, aquellos que vivían en una granja no eran conscientes de su zoofilia. Sin embargo, cuando estas personas fueron trasladadas a la ciudad, sí fueron conscientes de su parafilia.

Dentro de la zoofilia también se puede hablar de prácticas primarias, cuando la persona nunca ha tenido relaciones con otros humanos y su primer acto sexual se hace con un animal. Si la persona ha tenido ya experiencias sexuales con otros humanos y luego accede a una experiencia zoofílica, se habla de prácticas secundarias. Otra consideración que se suele hacer es acerca de la zoofilia exclusiva, entendida este como las relaciones sexuales con animales y que no encuentra excitación en otras personas, y la zoofilia no exclusiva cuando además de las relaciones sexuales con animales, se establecen relaciones sexuales con otras personas. Algunos sostienen que el uso ocasional y experimental de la zoofilia, como recurso ante la falta de disponibilidad de parejas humanas adecuadas, es sustituida luego sin dejar secuelas y en tal caso no se puede hablar de la presencia de una parafilia. Los animales que más frecuentemente son utilizados por los zoofílicos son los domésticos o los de granja, entre ellos los perros, los chanchos, las ovejas y los burros. De este último, muchas mujeres tienen un fetiche por el tamaño del miembro, lo cual obtendría su equivalente en las chanchas para los zoofílicos, ya que su vagina es la más parecida a la de la mujer.

Imagen tomada de Wikipedia

En cuanto a los antecedentes de la zoofilia, podemos encontrar ciertas relaciones en la cultura griega, quienes tenían las figuras del minotauro y la sirena como formas mezclada de animal y humano. Los dioses adoptaban forma animal para sostener relaciones con humanos. Pero estas prácticas están presentes prácticamente en todas las culturas antiguas como en la India, Los Andes peruanos, México y Oceanía. El apareamiento de la mujer del rey con un caballo está descrito en los vedas y está reproducido en el templo de Katmandú. Los egipcios fueron quienes más fervientemente hicieron prácticas zoofílicas con cabras, corderos, patos, antílopes, perros y cerdos. En el antiguo testamento se encuentran muchos pasajes relativos a la zoofilia también con recomendaciones y amenazas para su no práctica por parte del pueblo judío. Ya en la Edad Media, estas prácticas se castigaban con prisión y hasta con la hoguera. Un factor común de los zoofílicos es la dificultad que tienen para relacionarse socialmente con otras personas y por tanto sus oportunidades de tener sexo con ellas es mínima. Es así que encuentran en los animales el perfecto parche para su carencia al tratarse de seres “inferiores”, domesticados y subordinados al ser humano.

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