Precauciones si haces uso del táper en verano

En verano o en días de calor hay que limitar todo lo posible el tiempo entre la elaboración y el consumo de los alimentos. Después hay que almacenarlos fríos en una nevera portátil. También hay que limitar ciertos alimentos que se lleven en táper y limitarse a las ensaladas, frutas, frutos secos y yogures (en frío), descartados, los huevos, pescados, carne picada y leche y derivados.

Comer de táper cada vez es  más habitual, ya que es una solución para cuando se quiere comer bien sin que sufra el bolsillo y más en tiempos de ajustarnos el cinturón. Aunque también es verdad que suele ser una opción especialmente para el verano. Las salidas al campo o pasar el día de playa son momentos para prepara el táper familiar.

De cualquier manera lo más importante es que hay que tener en cuenta que el calor es enemigo de la conservación de los alimentos. De modo que, ya sean crudos o cocinados, respecto al momento de consumo, cuanto más reciente sea la preparación de los alimentos mayor es la seguridad alimentaria.

Así que en la fiambrera de verano no todo vale. Por lo tanto hay que tener en cuenta unos consejos básicos para evitar las temidas intoxicaciones, por lo tanto toma nota:

  • No mantener los alimentos a temperatura ambiente durante más de cuatro horas.
  • Limitar todo lo posible el tiempo que pasa entre la elaboración y el consumo.
  • Lavar las frutas y verduras con agua potable y, si es posible, desinfectar las hortalizas.
  • Almacenar todos los platos a temperaturas de refrigeración, en una nevera portátil con su correspondiente agua y hielo.
  • Envasar los alimentos de forma hermética.

No obstante, hay alimentos especialmente no aptos para nuestra comida portátil para pasar por ejemplo un día de playa. Las altas temperaturas, la humedad, los propios nutrientes de los alimentos y el tiempo que transcurre desde que se prepara la comida hasta que se consume son factores de riesgo para el desarrollo de una toxiinfección alimentaria.

Por ello hay que evitar, los huevos y productos que los contengan. Pescados y mariscos, aunque estén cocinados. Carne picada y derivados cárnicos, como salchichas, hamburguesas o albóndigas. Leche y derivados, así como productos elaborados que contengan leche y/o huevo.

Sin embargo los alimentos más seguros son: Las frutas de temporada, los frutos secos y las frutas desecadas. Los lácteos, como yogures y quesos frescos; pero por cuestión de seguridad alimentaria, se han de guardar en frío hasta el momento de consumirlos. Las ensaladas, pero también se deben conservar en frío, en la nevera portátil.

No obstante hay que tener cuidado con la Salmonella, Listeria y E. coli ya que son las bacterias patógenas más problemáticas en los alimentos crudos. Las ensaladas deben cumplir unas normas básicas de seguridad, tanto de higiene personal como de manipulación de los alimentos y su posterior conservación hasta el momento del consumo.

Imagen | naiarais

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