Problemas de alimentación con intolerancia al gluten: más allá de los celíacos

La intolerancia al gluten que sufren los celíacos no es la única enfermedad asociada al trigo. Hay más, aunque sean invisibles para la mayoría. Hoy las analizamos

gluten

Seguramente serás consciente del problema que supone ser celíaco en cuanto a la dieta que hay que seguir. No se trata solamente de evitar el trigo, ya que muchos alimentos que no lo contienen tienen trazas de éste que a una persona con dicha dolencia le sientan mal. También hay otros productos que no pueden tomar y eso no solamente complica sus salidas a comer fuera, sino que hace que la alimentación se dispare de precio. Pero la intolerancia al gluten no es algo que solamente sufren los celíacos, hay otras dolencias relacionadas con el mismo producto a las que hoy queremos dedicar un espacio, porque puede que te ocurra a ti y porque son bastante invisibles socialmente.

Los celíacos han elevado su voz en muchas ocasiones. De hecho, han reclamado en toda Europa a través de asociaciones de personas con esta dolencia, la necesidad de que se deje de especular con productos alimentarios que son básicos para ellos, así como el incremento de investigaciones para poder llevar mejor su dolencia. Es por eso que en muchas ocasiones vemos como la prensa saca este tema en sus portadas. Sin embargo, el resto de dolencias asociadas también a la intolerancia al gluten, son menos mediáticas, y quiénes las sufren lo hacen en el más absoluto silencio. Y eso es lo que ponemos de manifiesto hoy detallando algunos problemas de alimentación con intolerancia al gluten.

Problemas de alimentación con intolerancia al gluten

Una de las enfermedades que más se está detectando en la actualidad es la intolerancia al gluten sin ser celíaco. Los médicos advierten de que pueden ser muchos los que la sufran sin siquiera saber o ser diagnosticados de ello. De hecho, muchos pacientes, no saben bien lo que les ocurre con ciertos alimentos, pero sí saben que les sientan mal. Esa es la única medida que toman para asegurarse de evitarlos en las comidas, y no tener luego ese malestar que les caracteriza. No se trata de algo que no se pueda combatir, pero desde luego, sí haría falta una mayor atención al tema para concienciar a la sociedad y para que los propios médicos pudiesen diagnosticar a sus pacientes, apostando por dietas en las que el gluten desaparece, o al menos, se modera para evitar indigestiones.

En realidad, sobre la intolerancia al gluten aún queda mucho camino por investigar. De hecho, los médicos no saben muy bien cuáles son los mecanismos que la aceleran, ya que en ocasiones se ha detectado una predisposición genética compartida con los celíacos. Pero en otros pacientes con idénticos síntomas e idéntica dolencia, esto no se ha visto. Tampoco se ha investigado lo bastante como para determinar que sean ciertos comportamientos los que desencadenan ese efecto. Lo que sí está claro es que son muchos los pacientes que lo sufren, y se calcula que más de la mitad no ha sido ni siquiera diagnosticado con la dolencia. Entre los síntomas que tienen quienes experimentan con la intolerancia al gluten cabe destacar por orden de aparición, el dolor abdominal, eczemas en la piel, dolor de cabeza, confusión mental, fatiga, diarrea, depresión y anemia. Hay más, y probablemente un médico nutricionista sea capaz de detectar si se refieren a una intolerancia al gluten o a otra cosa. Sin embargo, los que hemos mencionado son los más comunes.

Alergia al trigo, anafilaxis y ataxia

Menos comunes, pero igualmente relacionadas con el gluten nos encontramos otras dolencias como la alergia al trigo, la anafilaxis y la ataxia. La primera de ellas puede provocar reacciones similares a las de cualquier otra sustancia a la que el paciente es alérgico. Por ejemplo, problemas en la piel, en el sistema digestivo o en el sistema respiratorio. La anafilaxis tiene que ver con el consumo de trigo pero está inducida por el deporte. En ese caso, se puede producir una reacción alérgica grave que afecta a varios órganos y que puede poner en serio riesgo la vida del paciente. La ataxia por gluten es una de las enfermedades más graves, y funciona como una enfermedad autoinmune que daña el cerebelo y que por lo tanto puede producir daños que perjudican al sistema motoro. En estas dolencias más graves, la dieta sin gluten es la única solución posible, pero es importante el diagnostico precoz, ya que sin éste, algunos de los daños que se producen en el sistema nervioso son imposibles de recuperar.

Como ves, la intolerancia al gluten es un tema complejo al que se asocian muchas dolencias, y no solamente la enfermedad celíaca a la que estamos más acostumbrados a hablar y que todos conocemos.

Imagen: Paul Swansen

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