¿Quién cuida al cuidador?

Si estas cuidando a una persona enferma el siguiente artículo te puede interesar

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La persona que tiene que cuidar a otra necesita estar bien fisicamente y también mentalmente para poder desempeñar ese papel adecuadamente. Si tienes a una persona enferma a tu cargo (una madre anciana, una suegra, un hermano con minusvalía…) es posible que padezcas el síndrome del cuidador.

El peso de la carga de cuidar a otra persona que  lo necesite suele recaer en las mujeres y aunque es una tarea que se realiza con cariño debido al vínculo afectivo con la persona que necesita cuidados, también significa dedicar todo el tiempo a esta tarea y no disponer apenas tiempo para uno mismo.

Las personas que cuidan a las personas dependientes terminan sufriendo el “síndrome del cuidador” que se caracteriza por padecer un agotamiento tanto físico como psíquico producido por un estrés continuado de luchar contra la enfermedad que padece su persona querida, para lo cual no están preparados.

Síntomas de alerta

Es muy normal que el cuidador no sea consciente de su agotamiento físico y emocional aunque empiece a padecer dolores de espalda, cansancio, estrés y hasta una depresión encubierta.

Una persona que tiene que cuidar a otra puede sentir los siguientes síntomas:

  • Sentirse agotado tanto fisicamente como mentalmente
  • Sentir problemas para conciliar el sueño
  • Padecer cambios de humor frecuentes
  • Aumentar o bajar de peso de forma muy acentuada
  • Padecer aislamiento social por no poder salir prácticamente de casa
  • Empezar a padecer pérdida de memoria, de atención…
  • Empezar a sentirse culpable
  • Empezar a perder la paciencia con el enfermo
  • Sentirse desmotivado y dejar de prestarse atención a uno mismo
  • Empezar a estar agresivo con los demás miembros de la familia

Características del cuidador

Normalmente las personas que se dedican a cuidar a una persona suelen ser mujeres con una edad comprendida entre los 40 y los 65 años y no suelen contar con la ayuda de los demás miembros de la familia. El cuidador comienza a cuidar al enfermo hasta que este cuidado se convierte en el centro de su vida y ocupa todo su tiempo. Poco a poco va perdiendo fuerzas y empieza a renunciar a su vida personal, abandona sus aficiones, no sale con amistades, olvida sus cuidados…

Los cuidadores suelen tener menos salud que los familiares que no se dedican a esta tarea y empiezan a padecer problemas musculares, respiratorios, de estómago… Comienzan a dormir menos horas de las debidas y empiezan a descuidar su alimentación. También pueden empezar a abusar del alcohol y del tabaco y de los ansiolíticos que le puede recetar el médico.Debido a todos estos cambios empiezan a aparecer problemas de depresión, de ansiedad, trastornos del sueño, alergias, problemas de concentración y de memoria y hasta tristeza y sentimientos de culpa.La mayoría de las personas que se convierten en cuidadores no están preparadas para desempeñar este cargo, por eso comienzan a sufrir sobrecargas tanto físicas como mentales.

Consejos para prevenir el síndrome del cuidador

Para evitar sufrir el síndrome del cuidador los siguientes consejos te pueden ayudar:

  • Consulta con tu médico sobre los cuidados que la persona enferma necesita
  • Procura descansar lo suficiente
  • Procura no olvidarte de tu vida social y quedar con los amigos siempre que puedas
  • No te olvides de tus aficiones y hobies
  • No descuides tu aspecto físico
  • Cuida tu alimentación y no te olvides de hacer ejercicio o por lo menos camina un buen rato todos los días
  • Aprende a delegar responsabilidades. si necesitas ayuda no significa que le quieras menos a la persona que estás cuidando.
  • Recuerda que si tu estás bien vas a cuidar mejor a la persona enferma
  • No te automediques, ni tampoco abuses de los antidepresivos que pueden generar adicciones.

El síndrome del cuidador fue acuñado en el año 1974 por Herbert Freudenberg cuando estudiaba a las personas que se dedicaban al cuidado de las personas drogadictas.La psicóloga Cristina Masiach  lo definió como un agotamiento personal y emocional que sufren las personas que prestan atención o ayuda a otras personas y consideró que pueden sufrirlo un 85% de las personas que realizan esta labor.

La vida a veces nos pone en la situación de tener que cuidar a los mayores de la familia, pero realizar estos cuidados durante mucho tiempo suele pasar factura. Por eso debes pensar que para cuidar a los demás debes cuidarte tu misma primero para sentirse en plena forma y poder desempeñar la labor que la vida le impone.

El cuidador la mayoría de las veces se siente abrumado y no escucha los consejos de familiares y amigos. Cada persona y cada enfermo son diferentes pero siempre aparecen sentimientos de tristeza, preocupación ,soledad, culpabilidad…

Si estas cuidando a una persona dependiente no debes olvidarte de tu propia salud tanto física como mental. Procura buscar tiempo para ti misma sin sentir ningún tipo de complejo ni reparo porque cuanto mejor te sientas tu, mejor podrás cuidara la persona que lo necesita.Procura descansar lo suficiente para que el cansancio no te haga ver las cosas más negras de lo que son.¡Animo!

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