Respirar para inspirar: el arte del sexo

Aunque los seres humanos necesitamos respirar para poder seguir viviendo, el tema de la respiración podría ser tal vez algo más que simplemente intercambiar oxigeno y dióxido de carbono.

La palabra inspiración tiene que ver con dos conceptos muy puntuales “aspiración del aire” y “estado necesario para crear algo”; sin embargo, la palabra expiración tiene que ver con “expulsar el aire” y “fallecer”. De otro lado, la palabra “espíritu” tiene que ver con el verbo latino “respirar”, por lo que creo que ya se puede ir viendo la relación que les plantearé a continuación.

Así, por ejemplo cuando se le pide a una persona que señale en qué parte de su cuerpo cree que reside o se encuentra su espíritu, casi todas con muy pocas excepciones, señalan que está en su pecho. Por tanto, la respiración se relaciona de alguna manera con temas como conectar u optimizar el espíritu (que otros también llaman el ser). Y es por esto que algunas personas de la religión budista pasan muchas horas al día (y durante varios años) mentalizándose en la forma en cómo respiran, lo que para ellos les da pensamientos muy profundos sobre la naturaleza de la vida, además de que es muy placentero en sí mismo.

El chi, que es el nombre chino con el que se le conoce a la energía del cuerpo, tiene su procedencia de la misma palabra que se usa para designar el aliento (o también el aire que se respira). Así, los filósofos de la antigua china llegaron a pensar que la respiración era una manera de comunicarse con la energía universal y hoy en día se sabe que el aire que producen los árboles que se encuentran en la parte totalmente opuesta a nuestra ubicación geográfica encuentra el camino adecuado para llegar a nuestras vías respiratorias, estimulando así nuestro metabolismo y en cierta manera, llega a convertirse en parte de nosotros. ¿Qué quiere decir esto? Que la interconexión e interdependencia no son charlatanería sino que recién ahora se puede demostrarlo que se dijo hace unos tres mil años en pueblos que no tenían la más mínima conciencia sobre conocimientos del tipo bioquímico o ecológico.

La respiración y el sexo
Las enseñanzas de los taoístas dicen que cuando una persona hace el amor con otra se produce un acto de respiración, ya que se respira de manera literal y también de manera metafórica, es decir que la energía sexual se encuentra en el cuerpo y alma de la pareja y por tanto, ella también está con esta misma. En realidad, hace falta muchos años de experiencia para que esta capacidad se perfeccione, pero no se puede negar que la idea tiene mucho de verdad, una verdad importante. Así, para que establezcan entre ambas partes, lo que se debe hacer es “entregar el alma sexual”, lo que quiere decir es que se debe hacer esto bajo una devoción por nuestra pareja que nadie nunca podrá lograr.

Un día, prueba este tipo de ejemplo cuando tengas relaciones sexuales con tu pareja: cuando ambos se sientan lo suficientemente excitados deben respirar de una manera acompasada (es decir al mismo tiempo), mientras se introduce el pene en la vagina. Así, imaginen cómo la energía fluye de cuerpo a cuerpo, empezando del pene a la vagina y de clítoris a clítoris. Así, imaginen de manera conjunta como la energía entra por las pelvis de cada uno y se expande hasta llegar a la cabeza, por lo que les recomendaría que contraigan los músculos de la pelvis, del ano y también las nalgas; una vez hecho esto, imaginen que esta energía vuelve nuevamente a donde de originó. Así, muchos hombres pueden darse cuenta cuando su pareja se encuentra reteniendo energía

Respirar a manera de liberación

Ciertos factores emocionales negativos como la ansiedad, frustración, tensión e ira pueden traer consecuencias también negativas para los músculos de la pelvis; así como también la mandíbula puede tensarse cuando se tienen problemas para conseguir la excitación y también la relajación sexual.

Por tanto, se recomienda dar un masaje directamente a los músculos de la pelvis para así llegar a relajarlos, en realidad, se debería hacer esto con cualquier otra zona del cuerpo que se encuentre tensa o estresada. De otro lado, una respiración muy profunda (es decir, llenar los pulmones hasta el tope y luego espirar de una manera lenta y plena) también logra efectos muy positivos en la zona del diafragma de la pelvis y esto lo puedes corroborar uno mismo o también en tu pareja sobre todo cuando la tensión es bastante evidente.

Así, introduce uno o dos dedos en tu vagina o en tu ano y nota que hay una cierta tensión (inclusive con un solo dedo puede notarse esta). Luego respira con mucha profundidad, haciendo que tus pulmones se llenen totalmente y después vacíalos por completo. Repite esto unas diez veces más y notarás como la relajación surge efecto en los músculos de la pelvis. Inclusive al hacer este tipo de ejercicios, se ha comprobado que las personas han mejorado la intensidad de sus orgasmos, aún con hacerlo una sola vez.

Otro ejercicio consiste en mantener relajada la mandíbula mientras se uno se autoestimula, además debes respirar de una profunda. Luego, conforme vaya aumentando el nivel de la estimulación, la respiración va a ir aumentando de velocidad y también superficial, pero tu debes mantenerte concentrada para que siga siendo lenta y también profunda. Así conseguirás que el orgasmo se retrase y es que si prestas atención a este efecto respiratorio te darás cuenta que puedes calmar la excitación sólo por un momento. Sin embargo, con mayor práctica podrás hacer que este ejercicio aumenta o disminuya el grado de excitación que puedas sentir hasta que puedas llegar al ansiado orgasmo.

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