Sida, Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida I

SidaEl SIDA, Síndrome De Inmunodeficiencia Adquirida, es el estadio final de la infección que produce el VIH, que es un virus que golpea al sistema inmunitario y lo deja débil e indefenso ante cualquier enfermedad. Llegados a este punto, cualquier agente extraño que entre en el organismo, por leve que pudiera resultar normalmente, se convierte en un problema grave e incluso mortal para el enfermo.

En cuanto a las formas de transmisión, es importante saber que sólo se contagia a través del contacto sexual sin protección, por medio del semen o del fluido vaginal, y de la sangre, al compartir agujas con gente enferma o por recibir una transfusión de sangre que lo contiene. Las madres pueden contagiar también a sus hijos al darles de mamar o incluso antes, cuando reciben alimento con la placenta antes de nacer.

Una vez que este virus ha entrado en el cuerpo, deja rastro en el tejido del sistema nervioso, en el líquido cefalorraquídeo, en los fluidos de los órganos sexuales, en la sangre y en la leche materna. También podemos encontrarlo en lágrimas y saliva, pero no hay que preocuparse, pues no son éstos vías de contagio.

Ahora bien, pueden pasar hasta diez años hasta que aparezcan los primeros síntomas y comience a desarrollarse el SIDA, aunque sí que puede contagiarse durante esta época. Por ello, es recomendable hacerse análisis periódicos si estamos en alguno de los grupos de riesgo. Estos grupos son:

Los que practican sexo sin protección y no tienen pareja estable.

Los drogadictos que compartan agujas intravenosas.

Los hijos de enfermas con VIH que no recibieron tratamiento durante el embarazo.

Los que recibieron transfusiones sanguíneas entre 1977 y 1985, año éste en que saltó la alarma y empezó a controlarse más estrictamente la calidad de la sangre donada.

Por otra parte, hay casos en los que el afectado no llega a desarrollar la enfermedad pues una particularidad genética lo defiende de ella. A éstos sujetos se les denomina “pacientes sin progresión“.


Los síntomas comunes y primarios del Sida, cuando comienza a desarrollarse la enfermedad, son el aumento de la temperatura Sida, enfermedad mortalcorporal o fiebre, un exceso de sudoración sobre todo nocturna, inflamación de los gánglios, debilidad general, erupción cutánea y pérdida de peso. Estos síntomas iniciales vienen a ser como los de la gripe y eso es debido al debilitamiento del sistema inmunológico.

Si crees haber estado expuesto al virus VIH, debes acudir al médico inmediatamente. No debes sentir pudor ni miedo en hacerte la prueba. No debes temer lo que digan familiares o amigos. De todas formas, siempre puedes hacértelas anónimamente, pero es importante que no dejes de acudir a tu centro de salud si existe la más mínima posibilidad de que hayas resultado contagiado por este virus tan peligroso.

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