¿Cómo estimular a los niños con la lectura?

Para estimular a los niños no hay mejor instrumento que un libro, siempre y cuando esté adaptado a su edad y a sus gustos, tenga muchas ilustraciones e imágenes y cuente historias que les sean familiares

Ideas simples para leer con los niños y favorecer su estimulación

Más allá de ser un instrumento para desarrollar la creatividad o un medio de escape de la realidad, la lectura puede convertirse en una herramienta para fomentar el crecimiento emocional y psicológico de los niños porque a través de ella se despiertan sentimientos con las historias que se narran y se nutren lazos entre los padres, el familiar o el maestro que les hace las lecturas.

No se trata de obligar o imponer un libro al niño, ni tampoco de aburrirlos con un texto tedioso y complejo, por el contrario, se trata de seducir y llenarlos de entusiasmo con temas que les agraden, con muchas imágenes, formas y colores. Para los más pequeños se puede incluso seleccionar libros que se puedan mojar, morder y doblar. Existen algunas ediciones especiales que se pueden llevar al agua y otras que tienen algunos elementos que producen sonidos para que el bebé experimente con ellos. También hay libros que ofrecen un abanico de sensaciones para el tacto y el pequeño puede sentir con ellos distintas texturas en sus páginas.

Uno de los secretos es hacer sentir que el libro es también sinónimo de juego, de diversión, de intercambio y de aprendizaje, es asociar al libro con felicidad. El proceso de la lectura en los primeros años involucra fundamentalmente a los padres, quienes serán la voz narradora de las historias. Esa interacción con el pequeño es un momento perfecto para estimularlos con preguntas, responder inquietudes e incentivar, aplaudir o evaluar sus opiniones.

Entre los puntos positivos de una lectura familiar está el fortalecimiento del vínculo afectivo. Además, es importante que los padres estén atentos a las impresiones de los pequeños, que pueden ir desde sonrisas o cualquier ruido, en el caso de los de corta edad hasta ideas verbalizadas cuando tienen unos años más. A estas reacciones el adulto debe responder siempre con frases que lo alienten o formularles algunos interrogantes para contribuir de una forma más efectiva a la estimulación.

Para aquellas personas que tienen dificultad para relacionarse con los niños, leerles un libro es un vehículo que permite iniciar un acercamiento. Desde las imágenes y las palabras que van apareciendo en el relato, hasta la historia misma brinda un terreno bastante fértil para desarrollar una relación que podrá ir haciéndose más sólida a medida que la lectura se vaya convirtiendo en un hábito.

El libro frente a nuevas tecnologías

Muchos ven las nuevas tecnologías como un obstáculo en ese proceso de desarrollo del niño porque a través del smartphone, la tablet o la televisión observan dibujos animados o se sumergen en videojuegos que no fomentan su creatividad ni una interacción social o familiar, sin contar que muchas veces lo hacen sin control o participación de los padres.

Sin embargo, aunque es difícil superar los beneficios de un buen libro, no todo es oscuro, porque algunos estudios han arrojado que puede ser ventajoso para el niño usar las nuevas tecnologías siempre y cuando las usen en compañía de adultos con el fin de no perder el vínculo y la conversación. Dentro de una película adaptada al público infantil, un juego de video educativo o un dibujo animado pueden surgir elementos para discutir e impulsar un debate o intercambio de ideas.

Pero adicionalmente las llamadas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) pueden ser un instrumento para la lectura. En Internet existen repositorios de cuentos infantiles para todos los gustos. También se pueden consultar revistas online o videocuentos. Antes de rechazar a priori las TIC, es recomendable abrirse y considerarlas como un vehículo que puede ser encaminado de buena manera para estimular al niño.

Leer como diversión

Hay una serie de puntos importantes que puedes considerar para que el ejercicio de lectura con tu hijo, nieto, sobrino o alumno pueda resultar más efectivo y ambos podáis pasar un momento ameno y divertido compartiendo un relato o un cómic.

  • Elige libros cercanos: al escoger los libros que se leerán, hay que tratar de tener en cuenta que mantengan, si es posible, alguna relación con la localidad, ciudad o país donde se habita, porque ello facilitará la comprensión de algunos códigos culturales y hará más familiar la historia.
  • Deja volar tu imaginación: aprovecha los cuentos con pocas palabras y muchas ilustraciones para dar rienda suelta a tu creatividad y variar la forma de la historia para hacerla más cercana al pequeño, incluso podrás incluir situaciones de la cotidianidad del niño para captar su atención y provocar mayor interacción.
  • Escoge libros con una estructura fijada: si te falta un poco de chispa creativa entonces selecciona libros con una estructura marcada y sencilla de seguir, así no tendrás posibilidades de perderte y se garantizará la fluidez del relato. Además, tendrás que hacer un menor esfuerzo.
  • Emplea las imágenes: no desperdicies las imágenes que aparecen en cada página. Visualiza los detalles e intenta asociarlos con elementos que el niño conozca, trata de identificarlos con su rutina para que se sienta a gusto y confiado.

Siguiendo estos sencillos consejos estarás fomentando el hábito de la lectura en los niños y eso será fundamental en su desarrollo.

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