El estrés de la vuelta a la rutina en padres e hijos

El regreso a la rutina después de las vacaciones puede provocar alteraciones en grandes y pequeños que debemos canalizar de la mejor manera posible

bebe

Los cambios en la rutina afectan más a unas personas que a otras, y algunos estudios aseguran que los niños son los que peor llevan la vuelta a la normalidad. Algunas de las complicaciones que suelen presentar los más pequeños ante el final del verano y, por tanto, del regreso de vacaciones son alteraciones en la alimentación o trastornos del sueño temporales.

La duración de estos problemas depende de cada niño, pero lo normal es que no se prologuen más de una semana, en cuyo caso lo recomendable es acudir a un profesional de la salud que examine con detenimiento a nuestro hijo. También es importante valorar el momento del desarrollo que está viviendo el menor porque pasar de un ciclo educativo a otro, puede influir, o el haber cambiado de centro escolar o incluso de residencia. En estas situaciones es posible que haya un agravamiento de los síntomas o que estos duren más tiempo.

Es importante observar con detenimiento todos los síntomas que presenta el menor, porque también puede estar sufriendo estrés. Si los mismos padres se muestran estresados pueden transmitirle este estado anímico a sus hijos, repercutiendo negativamente en él y afectando a su desarrollo normal. Hay que observar si se aprecian cambios de comportamiento como el hecho de estar de mal humor con más frecuencia, mostrarse más irritado que de costumbre o por el contrario más mimoso de lo habitual.

Los expertos aseguran que los cambios de horario que implican levantarse y acostarse antes, y la adquisición de nuevas rutinas en general, sí pueden ser causa de estrés en los más pequeños.

Y esto al final repercute en la convivencia familiar que hace que los padres se preocupen y que a su vez se estresen más de lo que normalmente suelen estar. Además de acudir al consejo de un profesional,  existen alternativas que pueden ayudar en estos casos. Sedatif, por ejemplo, es un medicamento homeopático indicado en los trastornos emocionales y de ansiedad que pueden venir acompañados de posibles trastornos del sueño. La homeopatía es una terapia que se caracteriza por no tener efectos secundarios ni contraindicaciones además de que su formulación la hace apta para cualquier miembro de la familia.

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