Bases de maquillaje para un cutis joven

Elegir una buena base de maquillaje no es un secreto. La clave está en optar por el producto que más se adapte a tus necesidades y tipo de piel.

Las bases fluidas son las más utilizadas, ya que ofrece una cobertura media con un resultado natural y luminoso, además de resultar muy confortable. Aunque se adapta a todo tipo de pieles, está especialmente indicada para las normales y secas. Se pueden extender con los dedos o con una esponja de maquillaje, mediantes suaves toques.


Si te inclinas por las bases compactas son las que no contienen aceite y ofrecen un acabado semimate, por lo que se recomiendan en el caso de pieles mixtas y grasas con exceso de brillos. Al tener más pigmentos de color que las anteriores, proporcionan mayor cobertura, aunque el resultado es menos natural.

No hay que olvidarse de los polvos sueltos, suelen aplicarse sobre la base fluida o la crema hidratante para fijar el color. Se extienden con una brocha gruesa procurando no utilizar un exceso de productos, ya que en este caso puede depositarse en las líneas marcadas de expresión del rostro, marcándolas aún más.

Por otro lado las mousses o espumas son muy delicadas, por lo que resultan perfectas para las pieles sensibles. Ofrecen un acabado ligero y aterciopelado al rostro.

¿Qué tono de base me viene bien? Esta pregunta es todo un desafío para más de una mujer. Para ir sobre seguro y no equivocarse, lo mejor y el camino más seguro es optar por el tono más parecido al de la piel natural.

Para dar con ese tono, lo ideal es probar tres tonos diferentes sobre el rostro o el cuello, y si es posible, comprobar los resultados a la luz natural y nada de hacerlo sobre la mano. Aquel tono que se funda con la piel, es decir que desaparezca por completo es el tono perfecto para tu tipo de piel.

Imagen | Loreal

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