Chocolate, verdades y mitos

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Cuando los españoles llegaron a México se sorprendieron al encontrar gran surtido de alimentos para ellos desconocidos, siendo uno de ellos el cacao. El cacao, fruto de un árbol llamado cacahutero, ya era cultivado por distintos grupos indígenas en un territorio entre lo que hoy es México y Brasil. Una leyenda azteca cuenta que fue Quetzalcóatl, dios benefactor y sabio, trajo el cacao a la tierra para que los hombres degustaran uno de los manjares de los seres superiores, y que junto a esta planta brindó enseñanzas referentes a agricultura, astronomía, artes y medicina. Dado este valor, las semillas eran empleadas como moneda.

A día de hoy, el chocolate se ha convertido en uno de los placeres gastronómicos más extendidos en el mundo, aunque existen una serie de supuestos en torno al chocolate que hacen que pierda su popularidad. Lo acusamos injustamente de que engorda, provoca acné o adicción, pero, ¿qué hay de verdad en estos mitos?

De forma general, los chocolates de mayor calidad son los que contienen un alto porcentaje de componentes de cacao y los que se someten a un proceso denominado «concheado». Este método consiste en remover el chocolate líquido en una máquina entre doce horas y siete días para enriquecer el sabor, hacer desaparecer todo resto de amargor y obtener una textura más aterciopelada.

El chocolate y sus derivados son alimentos muy energéticos por su alto contenido de hidratos de carbono y de grasas. La grasa proviene sobre todo de la manteca de cacao, que es el aceite que se obtiene tras exprimir las almendras de cacao molidas. En ella predominan ciertos ácidos grasos saturados que, a diferencia de otros ácidos de su misma familia, no tienen relación con el aumento de las cifras de colesterol en sangre. Su aporte de proteínas es muy bajo, salvo que se le añada leche o sus componentes.

Por último os presentamos algunos de los mitos que se han generado a lo largo de la historia:

  1. El chocolate engorda: El chocolate contiene cantidades elevadas de azúcar y grasas. Es, por lo tanto, un alimento muy calórico cuyo consumo debe ser limitado. Sin embargo, si se ingiere en cantidades moderadas no es el responsable de la ganancia de peso.
  2. Agrava el acné: Los alimentos grasos como el chocolate no son responsables de la aparición de granos y espinillas: la grasa que se ingiere en la dieta no se acumula en las glándulas sebáceas.
  3. Provoca caries: El chocolate, el azúcar y otros dulces han sido considerados durante mucho tiempo como los principales causantes de la caries, si bien esta relación no es directa porque influyen factores como la textura de los alimentos, su adhesividad a los dientes y, por supuesto, la higiene bucal.
  4. Crea adicción: No hay estudios que confirmen que el chocolate posea efectos fisiológicos que provocan un consumo compulsivo o adictivo. El problema radica en la sensación placentera que produce su consumo y que la persona supuestamente «adicta» busca, en ocasiones, con demasiada frecuencia.
  5. Origina migrañas: El cacao y los chocolates presentan cantidades apreciables de ciertas sustancias que se relacionan con la aparición de episodios de migrañas. Sin embargo, el detonante de la migraña es multifactorial y la participación de dichas sustancias no se ha podido establecer de forma concluyente.

Imagen | Kirti Poddar

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