Curarse con la hierba del ciprés

Son grandes las bondades terapéuticas que nos puede ofrecer el fruto del ciprés, y que se conocen desde la antigüedad. Hay escritos que hablan de ella al ser usada por sus grandes propiedades terapéuticas, sobre todo para tratar las flemas y los llamados flujos del vientre.

Por ello, la infusión del ciprés combinada con la milenrama alivia las molestias originadas por las reglas excesivamente abundantes y dolorosas. En su uso interno como en tomas de baños de asiento, el ciprés reduce la inflamación de las hemorroides, disminuyendo el riesgo de sangrado.


Las cápsulas que combinan el ciprés con el hamamelis, el castaño de indias y el rusco alivian las piernas pesadas y, al activar la circulación, tonifican las varices. Por otro lado, la decocción y el extracto fluido de ciprés mejoran el control de la vejiga urinaria en caso de incontinencia.

Un remedio infalible para las vías respiratorias son los vahos. A fin de reducir la congestión de las vías respiratorias y aliviar la tos irritativa, vierte de cinco a diez gotas de aceite de esencial de ciprés en 2-3 litros de agua hirviendo e inhala los vapores que emana este preparado con cuidado de no quemarte. Este remedio herbal se muestra muy eficaz en el tratamiento del catarro, la gripe, la sinusitis y la bronquitis.

También tiene otros usos para la belleza. Su uso externo se utiliza para los baños de ciprés, ya que regulan el nivel del transpiración corporal y reducen la inflamación de las varices. El agua de ciprés, utilizada en el último aclarado del cabello, ayuda a fortalecerlo al mismo tiempo que mantiene la grasa del cuero cabelludo bajo control.

El ciprés tiene propiedades como astringente, antiinfeccioso, venotónico y antiséptico. Aunque, hay que tener cuidado en su uso, puesto que la planta del ciprés no siempre resulta bien tolerada por todos.

Imagen | Educamadrid

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