El cutis inflado acelera el envejecimiento

Sabemos que hace tiempo, los científicos descubrieron que el ataque de los radicales libres ocupa un papel protagonista en el envejecimiento prematuro  de la piel al causar un fenómeno conocido como oxidación.

Más tarde los responsables de los laboratorios cosméticos han demostrado otra causa que es también responsable del envejecimiento celular, agravando la oxidación, se trata de la inflamación del cutis, un desarrollo que daña todos los componentes celulares, incluido el ADN y que desemboca a la aceleración del envejecimiento celular.

El estrés psicológico, la vida sedentaria, la dieta inadecuada, la alteración del sueño, la polución, el tabaco, la menopausia  son también distintas causas, aunque no le damos importancia,  y son las causantes de los trastornos que, cuando no son neutralizados por el propio organismo, inducen al desequilibrio oxidativo e inflamatorio.

Para combatirla están los minerales, plantas, arbustos, de donde se extraen los óptimos principios activos para componer estas fórmulas mediante la cosmética: el óxido de zinc, la coenzima Q10, el aceite de onagra, el ginkgo biloba, el aloe vera y la arcilla, son los protagonistas de las fórmulas consagradas para combatir los estados de inflamación.

Por ejemplo, el  óxido de zinc acelera el alivio de pequeñas heridas e inflamaciones disminuyendo así, la comezón y el ardor. La coenzima Q10 actúa de manera rápida contra el estrés oxidativo (exceso de contaminación) evitando que se generen enfermedades, llegando aun a causar cáncer en la piel o fotoenvejecimiento.

El aceite de onagra, utilizada por los antiguos indios americanos por sus virtudes antiinflamatorias, su aceite hace verdaderos milagros. Entre las fabulosas virtudes, destaca su capacidad de restaurar la barrera cutánea, la de hidratar la piel, activar la regeneración del colágeno joven de la dermis y aportar a la piel los lípidos esenciales.

Y por supuesto, la arcilla, su contenido en minerales rejuvenece la piel y en sí estimula la circulación de la sangre y limpia la piel. El uso regular de arcillas faciales remueve las células muertas de la superficie del rostro, remueven los desechos acumulados en los poros y descongestionan los tejidos.

Imagen | imujer

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