Olvídate de las patas de gallo

Si bien las patas de gallo son un signo de edad, las puedes prevenir hidratando la piel a diario y sin olvidarse la zona del contorno de los ojos.

piel

Las arrugas comienzan hacer su aparición a partir de los 30 o 35 años, hay veces que por mucho que la piel se cuide nos olvidamos de la zona de los ojos que es aún más propensa y delicada para que florezcan las conocidas patas de gallo. Además son arrugas que mayormente suelen llamarse de expresión y por ello se nota más de lo normal. Por lo tanto, a parte de los cuidados de la piel con los productos adecuados para la zona, un par de veces a la semana es recomendable prestar más atención a la zona de los ojos.

Para ello puedes aplicarte un remedio casero de lo más eficaz para la zona. Notarás que mantienes a raya las patas de gallo como complemento a la rutina de belleza habitual. Consiste en remojar unas migas de pan en leche caliente y añadir unas gotas de aceite de almendras dulces hasta obtener una pasta de consistencia cremosa. La masa la envuelves en una gasita y te la aplicas caliente con los ojos cerrados durante unos minutos.

La leche –hay que recordar- al ser un ácido láctico, funciona muy bien, así como el aceite de almendras dulces. Por ello para potenciar el efecto y si dispones de más tiempo, podrías masajear en seco la zona, arruga por arruga, antes de aplicar la mascarilla. La presión ejercida suprimirá tóxicos y activará la zona del orbicular de los ojos.

Más productos naturales que puedes aplicarte para suavizar las patas de gallo es el aceite de caléndula, ya que flexibilizará, eliminará irritaciones e hidratará la piel. También es aconsejable una vez por semana, aplicar en la zona una mascarilla hecha de una pasta de aguacate y gotas de oliva. Cuando esté cremosa, aplícatela fría sobre el rostro y contorno de los ojos, después retirar con agua tibia.

Imagen | alefot

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