Para una piel radiante la limpieza diaria es la clave

Pieles luminosas

Es cierto que cada mujer y cada piel es un mundo, y todas tenemos nuestras propias preferencias a la hora de ponernos manos a la obra en cuanto a nuestra higiene facial para tenerla radiante.

Como norma general, la piel se debe limpiar dos veces al día. Al levantarnos, es necesario retirar las secreciones acumuladas durante la noche y los restos del tratamiento nocturno. Así comenzamos el ritual diario y el camino para comenzar el día con una buena luminosidad en la piel.

Bastará con un poco de tónico sin alcohol empapado en un algodoncito. Así la piel recuperará su equilibrio y estará preparada para recibir la crema hidratante y el maquillaje.

De noche sin embargo, la limpieza debe ser más profunda y nos llevará más tiempo. La piel necesita ser liberada del maquillaje, pero también de las toxinas que ha ido generando la propia piel a lo largo del día y de los efectos acumulados de la propia polución del ambiente, tanto de la calefacción como del aire acondicionado.

De este modo, vuelve a respirar la piel y está más receptiva para los tratamientos de noche. Como el regenerador nutritivo o antiarrugas.

No olvides que la limpieza facial no es solamente un acto de belleza sino, ante todo es por higiene y salud, siendo esencial para potenciar los tratamientos de belleza posteriores.

Imagen | Loreal

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