Placeres que te puedes permitir para estar bella

Ponerse en manos de un experto de vez en cuando a parte de hacernos sentir mejor nos hace subir la autoestima. Ir a la peluquería, pasar por un centro de belleza, un spa, son placeres a los que no debemos renunciar nunca.

La visita a la peluquería es lo primero que reducimos en tiempo de crisis, sin embargo no tienes por qué sacrificarte tanto. Simplemente elige bien.


Primeramente apuesta por un buen corte. Decídete por un estilo que sea fácil de mantener y un tinte que no te obligue a retocártelo a tres por dos cada tres semanas porque las raíces comienzan a ser muy pronunciadas. Si acudes a buen peluquero que sea capaz de mantenerte el corte durante más tiempo.

Los tonos que más ‘caros’ de mantener salen son los rubios, en especial los platinos y los rojizos, son más caros porque el color se pierde más rápido con los lavados y se nota más el efecto raíz. Si te tiñes, procura que sea de un tono similar a tu color natural y podrás espaciar las visitas a la peluquería para el retoque en las raíces. Por otro lado, si llevas mechas, pásate a las de estilo californiano, las puntas son más claras que la raíz, y son más fáciles de mantener en la peluquería o en casa.

Tampoco es plan de renunciar a los centros de estética, por ello, lo mejor es apostar por soluciones definitivas. Los peelings químicos, esclerosis de las varices y la eliminación de manchas por láser, entre otros, suponen un gasto a corto plazo, pero si haces cuentas compensan por el ahorro en tiempo y en precauciones.

Por otro lado, tanto en depilación láser como en otros tratamientos puedes contratar un bono de varias sesiones para que el precio sea más económico y así te ahorras unos euros.

Imagen | garnier

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