Atlántida Film Fest 2014: Xavier Dolan madura en ‘Tom at The Farm’

El director canadiense nos ofrece un thriller de atmósfera lynchiana donde parece acercarse a una narrativa más tradicional y menos efectista.

Imagen de Tom at The Farm

El actor y director Xavier Dolan se ha convertido en uno de los niños bonitos de la crítica internacional más exquisita. Siendo poco más que un adolescente, interpretó y realizó ‘Yo maté a mi madre’, una drama juvenil sobre la terrible relación entre un adolescente gay y su madre. Allí se dejaban ver algunas de sus señas de identidad más significativas: protagonistas homosexuales con inquietudes artísticas, curiosas relaciones maternofiliales y una descarada influencia de directores como Wong Kar-wai o Pedro Almodóvar.
‘Los amores imaginarios’ amplió el espectro de sus referencias con una mirada posmoderna a la Nouvelle Vague a través de un triángulo amoroso que se podría considerar casi una variante de ‘Jules et Jim’.

Su tercera película, ‘Laurence Anyways’, la peculiar historia de amor entre un profesor de literatura que quiere cambiarse de sexo y su novia, daba un paso adelante respecto a sus predecesoras. El largometraje demostraba que el cineasta tenía una capacidad para expresar ideas en imágenes, aunque ciertos excesos y lo evidente de sus referencias demostraban que estábamos ante un director que todavía estaba en formación.

‘Tom at The Farm’, ganadora del premio FIPRESCI en el Festival de Venecia, pone de manifiesto en cierta manera que Dolan va madurando para crear películas que tienen guiones algo más sólidos que en sus primeras obras. En esta ocasión, nos encontramos con un veinteañero que visita la granja de la familia de su pareja, fallecida recientemente. Al llegar al lugar, tendrá que disfrazar su amor de amistad de cara a la madre del muerto y obligado por el hermano mayor de su amante.

El realizador canadiense se adentra en el thriller con una película de atmósfera opresiva y malsana que recuerda en cierta manera a las mejores cintas de David Lynch o David Cronenberg. Siguen estando presentes temas recurrentes en su filmografía, como los personajes gays o las problemáticas relaciones con las madres, pero casi todo está al servicio de una historia mejor construida que las anteriores, aunque tampoco sea perfecta. A partir de la mitad del largometraje, Dolan parece embarullarse un tanto, aunque logre mantener cierta tensión gracias a la buen labor de todo el reparto y ese clima irrespirable que consigue. Seguimos sin estar en una obra perfecta, pero parece que el niño terrible quiere ofrecer algo más que un puñado de secuencias más o menos impactantes.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...