Atlántida Film Fest: ‘En un lugar sin ley’, un historia de amor loco con sabor setentero

La cinta de David Lowrey, una de las sorprersas del cine independiente norteamericano de 2013, cierra el Atlántida Film Fest.

Fotograma de 'En un lugar sin ley'

El director David Lowery parece cansado de los comentarios de muchos críticos que han comparado su segundo largometraje, ‘En un lugar sin ley’, con las películas de Terrence Malick, especialmente con ‘Malas Tierras’ y ‘Días de cielo’.

Sin embargo, una vez visto su largometraje, son evidentes las semejanzas entre la cinta del joven realizador y el de uno de los máximos representantes de lo que se llamó el Nuevo Cine Norteamericano.

En primer lugar, la historia de dos jóvenes criminales que viven un apasionado amor recuerda la trama de las dos primeras películas del autor de ‘El árbol de la vida’. Por si fuera poco, el personaje que encarna un estupendo Casey Affleck, un delincuente que se autoinculpa de sus delitos para salvar a su novia embarazada, recuerda por momentos al del Martin Sheen en ‘Malas Tierras’.

Por otra parte, la importancia de la naturaleza que rodea a los protagonistas y alguna referencia religiosa remiten nuevamente a Malick. A ello hay que añadir el ritmo pausado y un cierto esteticismo que también parecen un homenaje del alumno hacia su maestro.

Igualmente, Lowery pone de manifiesto su pasión por el cine estadounidense de los setenta al ofrecer una historia que muestra una visión romántica de los criminales y outsiders, los personajes favoritos de muchos directores de lo que se llamó el Nuevo Cine Norteamericano. Tampoco resulta baladí que haya elegido como actor de reparto a Keith Carradine, intérprete de cinta representativas de los setenta como ‘Ladrones como nosotros’, ‘Nashville’ o ‘Los duelistas’.

Pese a las evidentes similitudes entre el realizador y sus semejantes, sería injusto no reconocer el evidente talento de Lowery. El cineasta logra crear una poética atmósfera y dirige con mimo a sus tres protagonistas. Además del citado Affleck, destaca el soberbio trabajo de Rooney Mara, que borda esa mujer enamorada perdidamente del hombre que se sacrificó por ella, y un magnífico Ben Foster, en la piel de un agente de la ley enamorado de la joven. En el apartado negativo hay que señalar ciertos fallos de un guion donde algunos personajes y tramas secundarias quedan demasiado desdibujados.

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