Balada triste de trompeta: Expresiones de España

En este post nos referiremos a una película española que no ha pasado inadvertida, se trata de Balada triste de trompeta, de Alex de la Iglesia. Esta es una cinta que puede gustar o no, dado que es una cinta que lleva las emociones al límite, todo es muy expresivo y vertiginoso. Pero lo más importante de la cinta es el trasfondo que esconde, un trasfondo que muestra vivencias y experiencias españolas.

En esta ocasión nos referiremos a una película española que no ha pasado inadvertida. Esta cinta no está en las carteleras actuales, pero es fácil de conseguir en DVD o Blu-ray. La película en cuestión es Balada triste de trompeta, de Alex de la Iglesia.

Balada triste de trompeta

Balada triste de trompeta se estreno en España a fin del año pasado, pero aún sigue circulando por los cines de otros países. Al respecto, esta película está siendo estrenada en las pantallas grandes de Argentina y Estados Unidos.

Para quienes no han visto esta película, os recomendamos hacerlo. Puede gustar o no, dado que es una cinta que lleva las emociones al límite, todo es muy expresivo y vertiginoso. Pero lo más importante de la cinta es el trasfondo que esconde, un trasfondo que muestra vivencias y experiencias españolas.

Con payasos de por medio y mucho exceso, Alex de la Iglesia propone reflexionar, mediante su película, sobre España y los españoles.

La trama de Balada triste de trompeta inicia en 1937, un periodo marcado por la Guerra Civil, y concluye en 1973. Todo comienza con un circo madrileño agitado, donde trapecistas y payasos están acorralados por duros e inquisidores republicanos que están dispuestos a coger el poder. Luego, con el triunfo del franquismo, un cómico del circo es encerrado. Este suceso es observado por el pequeño hijo del cómico, quien va llenando su sangre de venganza.

37 años luego de dicho acontecimiento, el pequeño hijo, Javier, es un adulto que continua con la tradición familiar y comienza a trabajar de payaso, aunque no de payaso feliz, sino de payaso triste y tonto, que recibe las cachetadas de otro payaso que esconde una oscura personalidad.

Javier también es muy sensible, y esto enamorara a la trapecista del circo, quien se presenta como una síntesis de España.

Por su parte, los dos payasos, Javier y quien le da las cachetadas, se convierten en monstruos que llevan su duelo hasta la cruz del Valle de los Caídos, sobre los restos de un pasado que aún sangra y donde todos pueden caer y morir, incluyendo a la trapecista, es decir, a España.

Este doble sentido, llevado al extremo en muchas situaciones, está presente en toda la cinta y habrá que ser muy reflexivos para comprender su lenguaje. Sin duda es una película para pensar y mirar entre líneas.

Fuente: La Nación

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