‘Barbacoa de amigos’: Cruda por dentro

Lambert Wilson protagoniza esta discreta comedia, que ha sido vista por dos millones de espectadores en Francia.

Barbacoa_de_amigosPor el título, uno esperaría que Barbacoa de amigos fuera una sucesión de largas escenas con el noble arte de la barbacoa, que en realidad es más un rito perfectamente establecido, como protagonista. Lo cierto es que solo al principio aparece esa secuencia esperada, en la que se detallan las costumbres: los hombres reunidos alrededor del fuego, bebida en mano, viendo como el anfitrión se encarga de cocinar los manjares, mientras las mujeres se reúnen en otra parte, haciendo todo lo demás, trabajo oscuro, que se suele infravalorar, como el de un mediocentros en un equipo de fútbol.

Todos hemos vivido esta forma de relación social e imagino que la mayoría la hemos disfrutado. El planteamiento de Barbacoa de amigos, desarrollar las relaciones dentro de una pandilla de nueve miembros que ronda los cincuenta y se enfrenta a situaciones personales delicadas, habría permitido idear, qué sé yo, un texto teatral en el que cada barbacoa hubiera sido un acto con su particular incisión en este núcleo de relaciones. Sin embargo, basta de obsesionarse con el título (aunque sea Barbecue en su versión original), que para eso el director ha decidido mostrar a sus personajes en otras situaciones (saliendo del fútbol, participando en una carrera, alrededor de una piscina o cenando en un lujoso restaurante).

¿Permite esta variedad de espacios y de personajes que la película gane en profundidad? Sigamos con el símil de la barbacoa para explicarnos. Cuando el carbón está muy caliente y añadimos una carne que suelta grasa, como una salchicha, se genera una llama que achicharra el alimento pero no lo cocina, se queda crudo por dentro. Hay que ir moviéndolo sobre la parrilla para evitar que se queme. Al director Eric Lavaine le sucede exactamente eso: presenta con fuerza a sus personajes y luego no los mueve, no les da nuevos matices que generen cierta sorpresa, resultando un largometraje plano y sin interés.

En realidad, Barbacoa de amigos no quiere ser más que una fuente de diversión para un público que no se ande con demasiadas exigencias. El reparto tiene carisma y algunos momentos cómicos llegan a funcionar, por lo que puede ser suficiente, aunque los métodos para alcanzar el objetivo no sean los más finos. Nadie debería tener nada en contra de que los cineastas franceses, con una fama de ansiar la trascendencia impuesta desde la pereza, facturen este tipo de productos de usar y tirar. Tampoco de que una crítica de cine hable de barbacoas, digo yo.

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