La odisea equina de Spielberg se llama ‘Caballo de batalla’

Desde que en 2005 Steven Spielberg dirigiese ‘Munich’, el cineasta más internacional de los Estados Unidos no había ganado un Oscar a la Mejor Película por una cinta dirigida por él mismo. Algo raro en uno de esos imperecederos y siempre efectivos mastodontes de Hollywood. La última vez que le vimos alzarse con tan ansiada estatuilla a Mejor Película fue en 1993 con ‘La lista de Schindler’. Ha pasado demasiado tiempo desde entonces, y suponemos que a Spielberg no le faltarán ganas de volver a erigirse como vencedor absoluto. Por ello su último film, que te presentamos aquí, se encuentra concienzudamente realizado para ser un producto 100% carne de Oscar. Que ‘The Artist‘ se ande con mucho cuidado… porque el mago del cine comercial le acecha, y muy de cerca.

caballo de batalla

'Caballo de Batalla' ¿triunfadora en los Oscar?

Caballo de Batalla‘ (War Horse) es una historia ambientada en la Primera Guerra Mundial, por lo que su director hace gala de su demostrado virtuosismo técnico aplicado a toda película bélica que se precie. Desde ‘Salvar al Soldado Ryan’ hasta ‘El Imperio del Sol’, sin olvidar otras grandilocuentes demostraciones en la línea de ‘La Guerra de los Mundos’. Como en las anteriores, la macrohistoria sirve de contexto a una microhistoria poblada por buenos sentimientos, ansias de superación y valores típicamente spielbergianos, como puedan ser el honor, la amistad o la lealtad. Y es que ‘Caballo de Batalla’ es la historia de un chico llamado Albert (Jeremy Irvine), que corre en busca de su caballo, Joey, en medio de la Gran Guerra. Sin embargo, el animal equino es el verdadero protagonista. catalizador de emociones e hilo conductor del relato.

Para acabar con las precariedades económicas de la familia, el padre de Albert decide vender el caballo justo cuando estalla la Primera Guerra Mundial. El animal se convertirá entones en inspiración para hombres de diferentes bandos: británicos, alemanes y franceses. Pero sin duda el deseo de Joey es reencontrarse con su amo y gran amigo, aunque para ello haya de atravesar diferentes campos de batalla. Cabe destacar la fotografía de Janusz Kaminski, y también la puesta en escena y la dirección artística, dignas de su director. De este modo, y como ya hemos dicho antes, es en las escenas de guerra y en las diferentes contiendas donde ‘Caballo de batalla’ se crece notablemente. También podríamos decir que se crece «en demasía». Y es que, aunque este drama coral tiene un diseño de producción más que solvente, lo cierto es que el guión de Lee Hall y Richard Curtis, basándose en una novela adolescente de Michael Morpurgo, no es lo mejor de la cinta.

Para muchos, ‘Caballo de batalla’ peca de preciosista al tiempo que de ñoña o sentimental. El film eleva la parcela del melodrama por encima de la aventura o el torrente bélico, sin que por ello la cinta salga ganando, y con la lágrima fácil como máxima valedora. La música de John Williams, sin embargo, es uno de los puntos fuertes de este film que nos gusta pero que no consigue emocionarnos.

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