Candy, un crudo testimonio de la Generación X

Candy (2006) no es una película fácil de llevar, se desarrolla explorando o navegando los opuestos extremos de la vida actual y los excesos de dos jóvenes amantes que conviven con ella de una manera poética, hermosa y sumamente cruel. Es como presenciar una tragedia que sabes no puede terminar bien, solo resta preguntarte cuan duro será el inevitable golpe del final. Sus tres actos o capítulos, Cielo – Tierra – Infierno, así lo proponen desde un principio, van desde lo más puro y utópico hacia lo más crudo y real en tan solo 108 minutos.
Poster de la pel�cula
Antes de verla había leído ya algunos comentarios que la catalogaban como un filme romántico poco convencional que hablaba sobre un tema tabú, esto es, sobre lo terrible y devastador que puede resultar el consumo adictivo de drogas. Leí críticas favorables y desfavorables, algunas de ellas decían que solo es una película más sobre la adicción a las sustancias ilegales y que no le llega ni a los talones a otras del género como Trainspotting (1996), otras decían que es una muy buena adaptación del libro homónimo escrito por Luke Davies (el cual reconozco no he leído pero sé que ha sido premiado) y que esto tal vez se deba a la destreza del director Neil Armfield y los productores, al lograr que el autor participe en la escritura del guión adaptado con la colaboración del mismísimo director.

Como ven, no sabía bien con que tipo de producto me iba a encontrar, pero las buenas críticas superaban en número a las malas por lo que no esperaba una rotunda decepción sino todo lo contrario… Y gracias a todos los Dioses del mundo que fue así!!!, Candy me pareció una obra increíble, sólida y devastadora, cruda en toda la extensión del relato pero sin dejar de lado la belleza del amor en su estado más puro y poético. Es válido aclarar que no resultó para mi una película más sobre el tema de las drogas en particular, y/o una historia más de amor poco o nada convencional, sino que me quedé con la amarga sensación de haber sido espectador de una observación despersonalizada del director sobre el cóctel conflictivo y de confusión que viven estas personas de clase media con respecto a sus sueños, esperanzas, frustraciones, y perspectivas de vida, que luchan por mantener su lugar en el mundo sin tener que someterse a la pérdida de aquello que los hace sentirse completos, ser personas dignas… Tal vez me gustó porque me resultó fácil sentirme identificado con estos jóvenes.



Tapa del libro
A esta altura me estoy preguntando si no tengo yo un problema ya que en casi todas las películas encuentro un mensaje que remite al activismo, pero en lo más profundo del texto, veo que implícitamente se cuela entre líneas una dura crítica social, una mirada semiinconsciente hacia un sistema que excluye indefectiblemente y cruelmente a todo aquel que no se someta al mismo. Tal como lo describió A. Loust en su genial artículo de Generación X (Reality Bites, 1994), esta pareja de artistas son víctimas de una exclusión premeditada que los deja de lado, alienados, por no ser productivos en el mercado de finanzas, de servicios y/o de productos. Sus inoportunos oficios, su arte, ya no pertenecen a esta época regida por la economía del libre comercio, han dejado de tener valor en un mundo en que lo privado avanza sobre lo público, en un contexto en el que todos los espacios se privatizan y se venden al mejor postor, en un mundo en donde ya casi no quedan lugares públicos para que los artistas desarrollen su saber (know how que le dirían ahora).
Foto de la peli
En un principio, mientras están en el Cielo, empezamos a conocer a Dan el poeta que relata esta experiencia y a Candy una hermosa joven y talentosa pintora, en quien está centrado el relato. Estos dos magníficos personajes se resisten a la imposición de este nuevo régimen económico y social, movidos fundamentalmente por el profundo amor que sienten el uno por el otro, ellos buscan en las drogas sentirse vivos y estimulados. Creo que es un escape ante la dura realidad que no les brinda la contención necesaria, tratan de sentir que pueden vivir sin las reglas que les impone el mundo conocido, esas que te dicen que para vivir tienes que trabajar en algo productivo aunque no te guste, ser responsable, pagar tus impuestos y colaborar a que la rueda comercial gire con la familia como núcleo sostenedor del sistema de consumo… buscan evitar pensar que tal vez nunca podrán vivir de sus habilidades innatas, de sus vocaciones artísticas, mientras que las responsabilidades de estar convirtiéndose en adultos los van llevando hacia lo que los narradores denominan Tierra.

Cama

Atravesar estos capítulos ocasiona un choque y un quiebre mental, ya que los mismos solo reflejan los estados de ánimo de los protagonistas. Es decir, la historia en Cielo no es menos dura que en Tierra o en Infierno, solo es el reflejo de cómo reaccionan los personajes cuando la vida de excesos comienza a traicionarlos, y los recursos que utilizan para obtener dinero retroalimentan la adicción y lastiman profundamente la pareja, de todas maneras el amor continua presente en todo momento, tan fuerte como siempre, lo que les permite seguir dando pelea. Pero todo tiene un límite, ellos tocan fondo con la muerte de su pequeño hijo nonato, las tensiones –presentes en todo el filme- comienzan a explicitarse, tanto con los padres de Candy como entre los dos amantes… Ella nunca acepto la presión de su madre quien aparentemente la crío para pertenecer y mantenerse en esa familia de clase media acomodada, burguesa y perfecta, tal vez nunca estimulo su vocación artística pensando que no tendría futuro…
Y su héroe, Dan, ese valiente caballero que la había rescatado de tal monotonía, ahora se rendía ante el sistema, ella no podía aceptarlo, quedarse sola en su sueño de libertad. Es aquí cuando Candy se deja ir, ella no se rendiría ante este mundo cruel, aunque le cueste la cordura. Candy va perdiendo la forma como la miel que cae al final entre sus manos. No quiero contarles como finaliza este magnífico relato, ni siquiera me gusta haberles dicho tanto, pero no tenía muchas opciones.

Foto de todos

Las actuaciones son memorables, me cuesta aun creer que Ledger ya no está entre nosotros, en este papel y gracias al magnifico guión, desarrolla todo su potencial. Abbie Cornish también lo hace muy bien, es una gran actriz. Ni hablar de Geoffrey Rush, pero los que realmente me sorprendieron, y eso que tienen participaciones mínimas pero no por eso menos importantes son Tony Martin y Noni Hazlehurst (en ese orden), quienes interpretan a los sufridos y amorosos padres de Candy.
No me caben dudas de que el libro debe ser monumental, otro más en el listado de pendientes… en cuanto a la película le doy un 8 de 10, además, me gustaría saber si a ustedes les gusto tanto como a mi. Quiero saber que opinan al final, ¿se rendirá Candy también tal como lo hizo Dan?… yo quiero creer que no, por favor Candy nunca te rindas

Bronca

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Interesante crítica

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