‘Che strano chiamarsi Federico!’, un sentido homenaje a Fellini de Ettore Scola

El autor de ‘Una jornada particular’ y ‘La noche de Varennes’ realiza un simpático retrato del genio del cine italiano que huye del típico biopic para ofrecernos un curioso collage donde se mezclan documental y recreaciones ficcionadas. La cinta se ha proyectado en España como parte de la programación del Festival de Cine Italiano.

Imagen de 'Che Strano Chiamarsi Federico'

El 31 de octubre se cumplieron 20 años de la muerte del director Federico Fellini. A manera de homenaje, su amigo y colega de profesión Ettore Scola le ha dedicado un particular homenaje titulado ‘Che strano chiamarsi Federico!’, una cinta que clausuró la pasada Mostra Internacional de Cine de Venecia y se ha podido ver dentro de la programación del Festival de Cine Italiano de Madrid.

El largometraje no es un biopic al uso. Scola ha decido hacer un peculiar collage donde se mezclen recreaciones de la vida del autor de ‘La dolce Vita’ con pasajes documentales. Todo ello unido por la narración del propio director de la cinta. El filme también huye en todo momento  de  lo lineal y no abarca de manera exhaustiva la vida de Fellini. Más bien pretende centrarse en la relación entre ambos cineastas.

Así conocemos que Scola admiraba a Fellini desde niño, cuando el autor de ‘La Strada’ era un colaborador de una revista humorística. Curiosamente, aquel chaval  llegaría a trabajar unos años más tarde en la misma publicación. Además, acabaría dirigiendo películas al igual que Fellini. Por si fuera poco, ambos contaron en muchas ocasiones con el actor Marcello Mastroiani, aunque los dos lo utilizaran de manera distinta. Mientras el responsable de ‘Roma’ lo usaba en sus trabajos como particular álter ego e intentaba que apareciera guapo en pantalla, el firmante de ‘Una jornada particular’ solía mostrarle menos favorecido.

Scola no duda en plasmar en pantalla algunas de las obsesiones de su homenajeado, como las señoras de grandes pechos o el gusto del esposo de Giuletta Masina por los ambientes circenses, y compara a Fellini con un Pinocho con una nariz muy larga, un símbolo del carácter algo mentiroso del realizador de ‘Los inútiles’.

De esta manera, ‘Che strano chiamarsi Federico!’ se convierte en una curiosa y personal crónica  cinematográfica de la amistad de dos grandes del cine italiano que ya han pasado a la Historia del denominado séptimo arte.

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