David contra Goliat en ‘5 metros cuadrados’

Tras alzarse como la clara ganadora en el Festival de Málaga, donde consiguió cinco premios (la Biznaga de Oro a la Mejor Película, Premio al Mejor Actor para Fernando Tejero, Premio al Mejor Guión, Premio al Mejor Actor de Reparto para Jorge Bosch y Premio de la Crítica), ‘5 metros cuadrados’, dirigida por Max Lemcke, ya ha llegado a los cines de toda España. Los alicientes para que esta peli se convierta en el sleeper español de la temporada son evidentes: dos actores mediáticos, cuya química frente a las cámaras queda sobradamente demostrada, y un tema de rabiosa actualidad como es el de la burbuja inmobiliaria. Ello, sin contar con una puesta en escena familiar, que bebe directamente de la mejor tradición patria. De este modo, en ‘5 metros cuadrados’ se pueden escuchar los ecos de ‘El pisito’ de Marco Ferreri o incluso de ‘El Vedugo’ de Luís García Berlanga.

Alterio y Tejero

Malena Alterio y Fernando Tejero.

Los protagonistas son una pareja de treinteañeros, Álex y Virginia, magníficamente interpretados por Fernando Tejero y Malena Alterio. Ambos tienen intención de casarse y deciden comprar un piso sobre plano en las afueras de una ciudad, invirtiendo en esa vivienda todos los ahorros de los que disponen. Sin olvidar, claro está, contratar una hipoteca a 40 años. Sin embargo, y a dos meses de que les entreguen las llaves del piso, las obras se paran y la zona queda precintada. ¿Qué ha ocurrido? Problemas con la licencia del suelo. Empieza entonces todo un periplo en el que veremos a Álex/Tejero intentar luchar por lo que le pertenece, mientras sus compañeros, amigos y pareja le van abandonando poco a poco. En definitiva: David contra Goliat en la pesadilla del ladrillo.

Lemcke, con guión de Pablo y Manuel Remón, pone en escena un drama social en toda regla, que poco a poco, y conforme el protagonista vaya quedándose solo en su propósito de encontrar la justicia que los constructores le niegan, se convierte en una auténtica pesadilla. Como no podía ser de otra forma, los malos son muy malos… para algo son banqueros y profesionales de la malversación. Los buenos, sin embargo, no son siempre tan nobles. Y es que guionistas y director marcan muy bien las distancias, sin santificar a todos esos representantes del español medio. Álex, por su parte, se irá transformando en un personaje cada vez más oscuro, hasta perder completamente la cabeza.

Una oda al conformismo y a los tejemanejes de las altas esferas. Un retrato sin compasión de una sociedad que, como les ocurre a los protagonistas, confió su felicidad a cinco metros cuadrados. Los de una pequeña terraza con vistas al mar.

Fuente: Europa Press

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