Cine rumano: ¿la nueva sensación?

516518974_d38219e74e_o.jpgHay épocas donde la prensa cinematográfica se dedica a alabar sin miramientos a un país de los llamados periféricos o exóticos que sorprenden con sus producciones en algún festival importante. Ya hace años tuvimos el fenómeno iraní, y ahora parece que Rumania es el elegido para figurar en el mote del “cine que viene”. El año pasado en el Festival de Cannes ganó la Palma de Oro la película rumana “4 meses, 3 semanas y 2 días” del director Cristian Mungiu (foto). Y ahí comenzó este extraño fenómeno.

Este filme tuvo un presupuesto ínfimo de 590.000 euros y seis meses antes de Cannes aun no estaba terminado su guión. Filmada de manera cruda e irreverente, la realización se centra en una joven estudiante que decide abortar en la Rumania del dictador comunista Nicolae Ceausescu. Y el abuso de poder del hombre que le hará el aborto a la chica en la habitación de un hotel refleja cómo era la sociedad rumana en aquella época (Ceausescu gobernó entre 1967 y 1889).

Otra película rumana exitosa internacionalmente que puso el acento en el dictador fue “Bucarest 12:08” (2006), dirigida por Corneliu Porumboiu, donde el dueño de un canal de cable de un pueblo decide dedicar el espacio en su programa para revivir cómo cayó el dictador 16 años atrás, mientras invita a su programa a dos testigos que estaban presentes en la plaza del pueblo en aquel momento. “Bucarest 12:08” es una fábula graciosa, satírica y tragicómica, que obtuvo numerosos premios, entre ellos la Cámara de Oro en la última edición del Festival de Cannes.

Si bien en el cine rumano que nos llega no hay una estética uniforme como sí existe en el cine iraní o incluso el oriental, tal vez el acierto esté puesto en mostrar situaciones que remiten al pasado político de una forma clara y a la vez metafórica (con reminiscencias del cine de Emir Kusturica), con un tratamiento de imágenes áspero y en ocasiones de mínimos recursos (mucha cámara estática), obligado por el poco presupuesto destinado. Seguramente en breve más producciones rumanas ganaran eco en el circuito internacional y veremos si se trata de una epidemia o solo de casos aislados. Por lo pronto, Francis Ford Coppola filmó allí su última obra “Juventud sin Juventud«, una adaptación del filósofo y escritor rumano Mircea Eliade. Todo un signo de estos tiempos extraños y cosmopolitas.

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