Crecen las coproducciones en Francia ¿signo de salud para su cine?

El cine galo vive su mejor época desde hace 45 años gracias a un incremento de sus producciones internacionales, analizamos el porqué de esta buena racha y soñamos con que algo se nos contagie en el cine español.

The Artist

The Artist, una de las coproducciones francesas más celebradas.

Francia está de moda, y aunque nosotros tengamos buenos directores, jóvenes talentos y la Ciudad de la Luz, desde el otro lado de los Pirineos ellos siguen ganando por goleada. Esto, evidentemente, no es un fenómeno raro o fortuito, viene pasando desde el inicio de los tiempos. O, al menos, desde que en este país las majors estadounidenses se quedasen con todo el pastel tras la II Guerra Mundial sin que hiciésemos nada por impedir su hegemonía. Sin embargo, este año parece haber sido especial para la industria francesa, que ha visto cómo sus producciones internacionales se incrementaban considerablemente. No lo decimos nosotros, sino que los datos se desprenden de un informe puesto en circulación por el Centro Nacional de Cine, que saca a la luz datos sobre todo muy positivos para con el cine francés, que vive su nivel más alto desde hace 45 años con 272 películas registradas en 2011, gran parte de ellas coproducciones.

Las ventajas de nuestros vecinos respecto a nosotros ya las sabemos: más inversión en cultura, más imagen de marca pero, sobre todo, más cuota de pantalla para producciones nacionales. Las salas de cine españolas no están obligadas a programar films hechos en casa, y las grandes distribuidoras norteamericanas, con ingentes productoras detrás, no perdonan. Es decir, si en nuestro país una buena racha para el cine español es alcanzar entre un 15% y un 19% (datos de 2011) durante un trimestre (eso sí, siempre y cuando haya Torrentes de por medio), en Francia lo habitual es rondar el 40%. En épocas buenas, con estreno de éxito, puede llegar al 45%. Algunos considerarán positivo que en España no exista cuota mínima porque de ese modo la industria del cine responde, como todas, a la ley de libre mercado, observando el modelo galo como excesivamente proteccionista. Yo prefiero pensar que es precisamente ese modelo el que ha permitido que el cine francés viva su año más esplendoroso pese a la crisis.

Además del establecimiento de una cuota mínima de pantalla, lo cierto es que el sistema de subvenciones, públicas y privadas, es mucho más generoso que en nuestro país. El organismo para cuidar la salud del cine francés, el Centro Nacional de Cine, cuenta con un organismo llamado Fondo de Apoyo encargado de fijar el porcentaje del precio de la entrada que se transforma en una tasa que revierte nuevamente en el sistema de subvenciones, donde también participa el capital privado aportado por las cadenas de televisión. Sea como fuere, lo cierto es que este año seguido invirtiendo lo mismo que siempre, alrededor de 1.128 millones de euros.

Amour de Haneke

'Amour' de Michael Haneke es una coproducción entre Francia, Austria y Alemania.

¿Por qué ha aumentado el número de coproducciones en Francia? Además de lo saneado de su sistema de producción, proyectos como ‘The Artist’ (coproducción con EE.UU. y Bélgica) o ‘Intocable‘, han resultado ser grandes éxitos de taquilla y les han puesto en órbita a nivel internacional. Así, el número de coproducciones con el extranjero se ha disparado: 65 películas en 2011 frente a las 58 de 2010. Las razones del aumento no solo las tenemos que ver en una buena promoción del cine francés, que siempre ha sabido cómo ponerse en valor vendiendo una imagen (o muchas) de sí mismo a través de su cine, sino porque se cuenta con una red logística de importancia para poder lograrlo. Esto es, mediante organismos como el de Film France, por ejemplo, se promociona el país como lugar de acogida de producciones internacionales al tiempo que se encargan de poner en contacto a productores extranjeros con productores nacionales.

No es la intención de esta artículo ponernos los dientes largos con lo bien que está el cine más allá de nuestras fronteras, sino sobre todo reflexionar si otro modelo, cogiendo lo mejor de cada casa, es posible en nuestro país ahora que la crisis arrecia con más fuerza que nunca y los datos de taquilla se resienten. Es probable que un modelo basado en tasas y en impuestos no sea lo más conveniente en estos momentos, pero ¿y un modelo un poco más proteccionista?

Más información / Cinco Días y Público

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