Crítica. Airbender: el último guerrero

Airbender crítica

Título: Airbender: el último guerrero
Título Original: The Last Airbender
Director: M. Night Shyamalan
Género: FantásticaAventuras
Duración: 103 minutos
Fecha de estreno: 6 de agosto de 2010
Intérpretes: Noah Ringer, Dev Patel, Nicola Peltz, Jackson Rathbone, Shaun Toub, Aasif Mandvi, Cliff Curtis
Airbender: el último guerrero. Nuevo tráiler
Airbender, El último guerrero. Tráiler en español
¿Debo ir a verla? ★★½☆☆ Entretenida, familiar, con buenos valores y una excelente puesta en escena, pero justa en la narración y en las coreografías

Parece mentira que Shyamalan se haya embarcado en esta aventura mesíanica de salvar mundos fantásticos, cargado de presupuesto y medios.  Sin embargo, por mucho que se le critique tampoco es que haya hecho un mal trabajo o que se le vea desbordado por la misión y el manejo de los medios.

Hay que empezar diciendo que se trata de una loable película familiar de aventuras. Navega cerca de ‘El señor de los anillos’ en cuanto a carga de literatura fantástica se refiere, pero es una versión edulcorada y menos adulta. La historia es poco original: un mesías, un héroe nacido para salvar al mundo (al estilo budista, que se reencarna una y otra vez), por un lado. Por otro, un héroe a remontar, un personaje desvalido que tiene que superar su caida a los infiernos para ocupar su lugar en el mundo. En el centro de todo esto un concepto clásico, el sacrificio. En este punto vuelve a lo mesíanico y a lo aristótelico: ni familia, ni posesiones, ni vida personal, sólo una entrega a su causa. Todo héroe sólo lo es a partir de ahí.

Todo esto fluye por medio de un viaje de descubrimiento y formación, pero falta la carga profunda que suponemos que tiene  el papel del héroe, que debe asumir su sacrificio y sus responsabilidades por encima de su misma persona. Se añade para compensar un mensaje pacifista y ecologista, que trata de aportar la profundidad que sí habita en ejemplos tan evidentes como en el ‘Tigre y Dragón’ de Ang Lee, o, incluso, en el campo del anime más conocido, de  ‘La princesa Mononoke’,  o hasta en la algo más infantil  ‘El viaje de Chihiro’ . Esta carencia se suple con imágenes bellas, personajes amables interpretados con dignidad y estupendos efectos especiales que evocan el manga original en el que se basan. (no obstante y en contra del género manga, se agradece la falta de sangre de la que goza, o adolece, el film)

En el plano de los actores cabe decir que ‘el malo’ queda muy justo: requeriría más crueldad patente (que no latente), ya que aunque se apela al mal como presencia amenazante abstracta (como una nada que va avanzando o un saruman cobrando vida) el débil discurso espiritual hace que la amenaza flojee. Aunque las artes marciales sean su fuerte y el protagonista las domine, las coreografias a fin de ser efectistas resultan poco fluidas, más concebidas para la exhibición que para la pelea, y resultan un baile para llamar a la naturaleza más que para el enfrentamiento (quizás esto se deba a que claramente nos encontramos ante una presentación de una trilogía y los grandes duelos aún están por llegar)

La cinta de Shyamalan, por tanto, es visible y resultona, pero no desarrolla todo su potencial como relato. Recomendable para una noche de verano, pero no mucho más. Se soporta con una extraña candidez gracias a la música de James Newton Howard, los efectos y animación de Industrial Light and Magic (‘Avatar’) y la labor de parte del equipo creativo de ‘El señor de los anillos’ (el director de fotografía Andrew Lesnie)

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